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MÁS DE UN SALTO DE TRAPECIO HAN tenido que dar la junta del Banco de la República, el DANE y el presidente Uribe para convertir tres indicadores económicos negativos en un balance positivo.
Muy campante dijo la junta del banco central que los índices de inflación no se habían visto desde hace 55 años. Y hubo aplausos. Y el sábado, en Bosa, el Presidente dijo (traicionado o rectificado por el subconsciente) que eso no lo conocíamos, que “no lo hubo sino en la época de la Gran Depresión”. (¡!)
Se referían los dos a la deflación (que ellos prefieren llamar con el eufemismo de inflación negativa) y que en plata blanca es la reducción de poder adquisitivo, a la disminución en el consumo por la física falta de dinero circulante.
Esa crisis en la falta de demanda, presentada por el Presidente más que como un logro, como un sueño (“lo único que nos garantiza la superación de la miseria”), tiene en quiebra a un buen número de empresarios que recurrieron a recortes en la nómina, que según el DANE dejan más de medio millón de puestos perdidos en el último año para un total de 2’251.000 desempleados; cerca del 12% acumulado.
Pero, en el colmo de la argumentación retorcida, el Gobierno sale a decir que el crecimiento del paro laboral se debe a que más ciudadanos salieron a buscar empleo. Es decir, que la culpa es del empuje, del ya mítico espíritu trabajador de los colombianos.
La consecuencia lógica es la suma de períodos negativos de crecimiento (otro eufemismo para decir que vamos de para atrás), pero acerca de lo cual debemos estar agradecidos porque “pudo ser peor”, como dice el informe de rendición de cuentas del Ministerio de Hacienda.
¿Sería con base en ese informe que el Presidente dijo, sin rubor, en el más reciente consejo comunal que este había sido un buen año para los consumidores?
Y a propósito de estos temas, uno se pregunta: ¿y dónde está el ministro Zuluaga? Basta revisar las páginas sociales para saberlo: recibiendo el premio como mejor ministro del año. Con razón…
