Una cosa es que el politainment, show business o infoentretenimiento político –la estrategia de marketing del actual gobierno– fuese eficiente en campaña, y que, por estímulo condicionado emocional, a sus seguidores les parezca que aún funciona; y otra cosa es que haya comenzado a desvencijarse por “la fatiga de los metales”, el desgaste en su objetivo central que es la percepción, y porque se ha estrellado con la tozuda realidad.
Incidió que el país milagro apenas tuviera vigencia de 64 horas tras el terremoto en el occidente del país. La catástrofe minó la ilusión y nos devolvió al “país portátil”, del que habla Rubén Blades, y al autoestima por el piso que cultivó la derecha durante los últimos años.
Rota la cuarta pared, de manera involuntaria, como se dice en teatro, se desconectó la ficción y todo quedó expuesto al público, estropeando la construcción de personajes en el gobierno y de un enemigo creíble.
Con ese quiebre situacional y las costuras a la vista, los personajes se quedaron con el libreto, pero sin la trama, por eso se ven en fuera de lugar o ajenos a las emociones que quisieron performar: alegría en medio del dolor, celebración en medio de la solemnidad, exitismo en medio del pesar.
Los ejemplos del presidente son ya incontables y le sigue la huella el vicepresidente, que anda como alma en pena, creyendo que es una vedette en gira nacional sin que él ni nadie acierte a saber cuál es su rol.
Otro tanto ha sucedido con la estrategia de crear un enemigo creíble, a manera de amenaza inminente que resuma el mal suficiente para anteponerle, polarizando, el bien de una gestión política. Lo han intentado, sin que haya fraguado, con Petro, el comunismo, el narcoterrorismo, el ateísmo, la xenofobia y la corrupción con estrategias, que van del refrito a la exageración, como el tal Libro de la Verdad.
Tampoco los papás de la criatura del showbusiness en el continente han podido hacer converger percepción en campaña y percepción en gestión. El resultado, por ahora, son países portátiles, como diría el –ese sí– filósofo Blades, “con héroes falsificados, ideales hipotecados y total mediocridad”.
@marioemorales y http://mariomorales.co