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El país de las maravillas

¿De qué cambio hablan?

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Mario Morales
01 de junio de 2022 - 05:30 a. m.
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Lo que deja claro la primera vuelta es que hay 11 millones de votantes, sumados los votos de derecha, que quieren que todo siga igual y harán todo lo posible para conservar lo que tienen, no importa si es licencia de impunidad, capitales que no pagan impuestos, propiedades desmesuradas, tierras, escoltas, contratos, empleos o el puestico de dulces.

Están conformes con ello. Uno lo entiende en el imaginario abusivo, oportunista y ventajoso de quienes han conseguido lo que tienen con la politiquería y el clientelismo, pero no en el resto de ciudadanos. Quizás sean los mismos que votan en las encuestas que un día nos hicieron creer dislates como que éramos el país más feliz del mundo o que habitábamos el mejor vividero del planeta.

A eso se reduce, en nuestro medio, la mal llamada política y su patética dinámica, individualista y egoísta: acomodarse sin escrúpulos a lo que haya. No existía el tal uribismo, mucho menos el vergonzante duquismo, como no existe el rodolfismo, solo la pretendida patente de corso, instalada en el cerebro nacional, de finquero real o de quienes aspiran, ilusos que son, a convertirse en uno algún día, aun si no tienen dónde caerse muertos.

En esa práctica utilitarista han ido decayendo hasta el punto de apostarle hoy a un antipersonaje que reúne todas las condiciones para no ser nombrado en cargo público alguno; pero, no habiendo más…

Con una clara diferencia: los anteriores sin ninguna cualidad dirigencial, especialmente Duque, estaban agradecidos y endeudados. El ingeniero no. Hoy puede darse el lujo de seguirse comportando como le dé la gana. Primero, por su dinero, que aquí tumba todas las esclusas; segundo, porque llegó portándose como un patán y eso le gusta al doblemoralismo nacional; tercero, porque quienes lo apoyan necesitan más de él para mantener esos privilegios, que él de esa ya larga y creciente estela de lambones y lagartos de los tiempos recientes.

No saben en qué se montaron. Un personaje díscolo y explosivo que creció, fue nominado y hoy es alabado por romper las reglas e ir contra natura. Por negarse al cambio, han creado un monstruo.

@marioemorales y www.mariomorales.info

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