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De trizas y bajas pasiones

Mario Morales

09 de noviembre de 2022 - 12:30 a. m.

Se nota la ansiedad de algunas aves carnívoras que esperan con dientes afilados el corte de los 100 primeros días del actual Gobierno. La misma que tenían, incluidos unos periodistas autoproclamados como influenciadores, con la llegada a $5.000 de la cotización del dólar. Como si ellos y sus familias vivieran —no ya amigos o prójimos, que no los tienen— en otro país.

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Para poder diferenciar, deberían comenzar con el corte de cuentas —ahora sí más claro, quiero decir, más oscuro— del fatídico gobierno de Duque, cuya sombra se extiende inclemente y dejó sembrado el territorio de grupúsculos y guerreros variopintos que hacen más complejo el rompecabezas que intenta armar, con el optimismo propio de quien comienza, el comisionado de Paz. El resultado es esa cifra incomprensible del asesinato de casi 350 firmantes del Acuerdo del Colón y el reguero de víctimas entre líderes sociales.

Y no hablemos del desempleo y la economía fracturada que dejó Duque y le achacó, así, sin más, como es su impronta, a la pandemia. O del crecimiento desmesurado de sembrados de coca, o de relaciones internacionales hechas añicos merced al personaje que provino del absurdo para caer en la ramplonería y el desprestigio. Nunca serán suficientes las palabras para narrar esa infamia.

Dicho eso y lo que falta, la pregunta estos días es quién podría matizar el balance del arranque del Gobierno Petro, habida cuenta de que oposición, stricto sensu, no hay, solo bajas pasiones, y que los partidos políticos sucumbieron hace rato a las ambiciones de Uribe primero, de quienes él quiso formar a su imagen y semejanza, de quienes quisieron imitarlo o de quienes, como César Gaviria, no han entendido que ni el país ni sus “copartidarios” le copian, como sucedió en la aprobación de la reforma tributaria. Reciben pago en propia moneda: todo lo hicieron trizas, trizas cosechan.

Se requiere la mirada desapasionada de medios y academia para retroalimentar críticamente el cambio. Ah, y que no se dejen presionar por la rabia y la frustración de los perdedores en esta nueva hora que despierta esperanza.

www.mariomorales.info y @marioemorales

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