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Se extraña en las propuestas electorales una que ayude a remediar nuestra proverbial hipocresía, caldo de cultivo y explicación palpable de nuestros odios y desavenencias.
La encarna por estos días el reclamo por debates electorales dizque para conocer las propuestas de los candidatos. ¿En serio? ¿Acaso no estamos ahítos de entrevistas, perfiles, resúmenes y publicidad a través de medios, redes sociales y discursos en plaza pública?
Si bien la propaganda sucia, desinformación y hasta presunta injerencia de gobiernos extranjeros han contaminado la campaña, cualquier ciudadano, no fanático, que quiera decidir con razones, ha tenido o puede tener acceso a esas propuestas y compararlas.
Insistir en que los debates son la piedra angular de la democracia es señal de esa doble moral nacional, además de una aberración incurable por la propensión nuestra a la espectacularización de la confrontación, descalificaciones e insultos como nos lo recuerdan desde realitys de competencia hasta riñas callejeras.
¿Esperamos que un candidato recomponga en dos minutos el rumbo del conflicto, acentuado hace 64 años, desde las pacificaciones del abuelo de la candidata Valencia? ¿O que solucione el problema fiscal de medio siglo en una réplica de 90 segundos cuando los “expertos” no han sido capaces de hacerlo al cabo de investigaciones, maestrías y doctorados?
¿O lo que de veras esperamos es espectáculos de sobrevivencia, a la manera de la vieja Roma o de “sangre” en la arena para divertimento común? ¿o para premiar registros de imagen, voz y dicción como si estuviésemos eligiendo un anchorman y no a quien, al contrario, deberíamos pedirle reflexión y mesura en cada decisión?
¿o para el exhibicionismo de moderadores con semanas para preparar preguntas de eliminación como en un juego de video y no decidiendo la suerte del país?
¿Acaso no hay otro formato? Por ejemplo, medios encadenados dos horas diarias pregrabadas para cada tema durante una semana, con preguntas planteadas con antelación, prohibición de ataques y un moderador solo pendiente del tiempo. ¿O solo tiene que haber show y escarnio?
@marioemorales y mariomorales.co
