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Cada uno ve lo que quiere ver o recordar o creer que ya vio. No deja de ser curioso que un sector de la opinión pública calificara con desdén como déjà vu el acto público de la disidencia de las FARC en las sabanas del Yarí.
Se acuerdan, y se acuerdan mal, del show en San Vicente del Caguán cuando languidecía el siglo pasado. Primero, porque el espectáculo de entonces lo montaron un gobierno torpe y unos invitados miopes, que creían que la paz era una firma, una reunión, una rumbita de cierre de media centuria de conflicto. Creyeron que era una rendición, un acogimiento de un hijo pródigo.
Mucha agua ha corrido bajo el puente en estos cinco lustros, como para entender que la puesta en escena del “reducto” fariano (¡son 3.500 combatientes!) frente a la sociedad civil y las organizaciones campesinas habla de una cruel realidad que quizá no entienden los opinadores desde sus comodidades.
Primero, se trata, tristemente de un ejército que no ha sido derrotado a pesar del apoyo militar internacional. Segundo, que tienen mando sobre la tropa; y territorio e influencia sobre la población. Y tercero, que habrá que negociar y, más que vencerlos, convencerlos en la mesa, así no nos guste.
Sí, la presencia de Iván Mordisco fue una bofetada a la incapacidad logística y moral del gobierno pasado, que pensó que ganaba allá y acá a punta de labia y mentiras. Pero, más que nada, evidencia la necesidad de sentarse a la mesa antes de que sigan creciendo y para aprovechar que se han quedado cortos en el discurso frente a sus filas, ante un gobierno distinto que, al menos por ahora, no ven como su enemigo consuetudinario y no ha comprado el discurso guerrerista ni apocalíptico ni de ultimátums.
¿Déjà vu? Ya sabemos que la mesa que se instala en un mes nos va a costar a todos. Un costo que se puede incrementar si continúa esa pose increíblemente sobradora desde los centros urbanos que pide no negociar. Si de principios se trata, comencemos por el de las vidas que nos podemos ahorrar, ese sí un déjà vu constatable en los últimos siete años.
