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Deporte y dignidad

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Mario Morales
26 de julio de 2016 - 08:23 p. m.
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Los irrespetados son ellos.

No hay razón para que el ciclista Winner Anacona se disculpe con el presidente ni con  el país. Como tampoco la hubo cuando  el subcampeón del Giro de Italia, Esteban Chaves, criticó la falta de apoyo del  “ciclista” Enrique Peñalosa.

Ya era hora de que se sacudieran. Los deportistas y especialmente los ciclistas han sido usados por políticos, periodistas y ciudadanos cuando están en lo alto del curubito, y luego desechados cuando la opinión pública se ocupa de otros menesteres.

Ese trino en el que Anacona le recuerda a Santos que “nos hemos hecho solos” debía grabarse sobre mármol, no tanto para que la situación cambie (aquí los deportistas, como los habitantes de la Guajira, seguirán sin apoyo), sino para tratar de erradicar el oportunismo de los ricos Epulones del poder que creen que dan limosna a los lázaros del deporte por llamarlos, tomarse una selfi o hacerles una entrevista.

Esa ventaja tienen las nuevas generaciones de nuestros ciclistas, futbolistas y practicantes de otras disciplinas, que se han hecho a pulso, que tienen un prestigio afuera y que no le deben nada nadie aquí, salvo a sus familias y allegados.

Lejos están las épocas de los deportistas sumisos y asustados con las luces de la fama. Salieron muy jóvenes a forjar su carrera, en medio de sufrimientos y privaciones, lejos de la indiferencia y arribismo de sus compatriotas, como para que ahora tengan que dejarse manosear por ellos.

Tendrán que pensarlo mucho quienes intenten montarse en el tren de la victoria; los políticos para limpiar su imagen, los ciudadanos para borrar sus frustraciones y los “creativos” fanáticos que posan de periodistas deportivos para lucirse a costa suya.

Moraleja: Ya es hora de que los medios dejen de perseguir a las familias de los deportistas cuando triunfan en el exterior; esa narrativa pasó de tediosa a fastidiosa. Y que dejen de pintarlos como pobretones, como alguna vez reclamó el gran Nairo. Respetemos su dignidad. Solo gratitud con ellos.

@marioemorales y www.mariomorales.info

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