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‘El otoño del patriarca’

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Mario Morales
21 de enero de 2009 - 02:59 a. m.
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TARDE VINO A SABER EL PRESIDENte Uribe que el poder es eterno mientras dura. La racha de distanciamientos de muchos de sus más cercanos seguidores y hasta “ahijados” lo ha llevado a experimentar, a pesar de las encuestas, la crudeza de la soledad.

El retiro de apoyos e incluso el tránsito a la oposición de apellidos ilustres como Vargas, Pardo, Varón, Echeverry, Medellín, Lara y Parody, entre otros (que en los momentos de gloria  hicieron pensar que estaba próximo el momento en que nadie iba a preguntar, parodiando a García Márquez, qué horas eran, sino las que ordenara la Casa de Nariño), no sólo habla del resquebrajamiento de una coalición pegada con babas, sino del pánico creciente, y si es de sus más allegados con mayor razón, ante la defunción asistida de lo que queda de democracia y frente a los orígenes del totalitarismo como los denominó la filósofa Hanna Arendt.

No se puede pasar por alto la alarma que prende la ahora desuribizada y ex senadora Gina Parody. Algo va de los desacuerdos por la fallida reforma política o por la colcha de retazos en que terminó la Ley de Justicia y Paz, al señalamiento que hizo, en entrevista con María Isabel Rueda, de “la mutación en la que terminó el presidente Uribe armando coalición con personas que tienen vínculos con la ilegalidad”.

Se niega Gina, que por ahora no tiene intenciones electorales y si las tuviera, le iría mejor al lado del presidente, a aceptar el legado uribista de aprovechar los votos de los congresistas mientras no estén en la cárcel, califica de peligrosa para la democracia otra reelección y el paso del pluralismo al unanimismo y del respeto por la oposición a la eliminación del enemigo.

Se cumple la doble profecía garciamarquiana: la del “destino infame con el culto abrasador del vicio solitario del poder, un vicio sin término cuya saciedad generaba su propio apetito” y la de que  “todos vuelven al conjuro de la noticia sigilosa… los liberales y los conservadores reconciliados al rescoldo de tantos años de ambiciones postergadas”.

Caen las hojas empujadas por el viento. Todo pasa. Llega el otoño.

www.mariomorales.info

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