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El país de las maravillas

El periodismo y su caja de Pandora

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Mario Morales
22 de enero de 2026 - 05:05 a. m.
Familiares del periodista palestino Mahmoud Wadi lloran su cuerpo en el Hospital Nasser de Khan Younis, en el sur de la Franja de Gaza, el 2 de diciembre de 2025. Wadi, periodista freelance palestino, murió en un ataque israelí en el centro de Khan Younis. EFE/EPA/HAITHAM IMAD
Familiares del periodista palestino Mahmoud Wadi lloran su cuerpo en el Hospital Nasser de Khan Younis, en el sur de la Franja de Gaza, el 2 de diciembre de 2025. Wadi, periodista freelance palestino, murió en un ataque israelí en el centro de Khan Younis. EFE/EPA/HAITHAM IMAD
Foto: EFE - HAITHAM IMAD
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A la preocupación de los periodistas por la estigmatización, violencia y censura –tres indicadores que se repiten año tras año–, en 2025, la prensa en Colombia y la de, por lo menos, la mitad de los países del mundo, vio sumarse el crecimiento desmesurado de otra amenaza que permanecía latente: la de la crisis de sostenibilidad de los medios. Esta ha puesto en vilo la independencia, como lo documenta el reciente informe de Reporteros sin Fronteras.

La situación económica de los medios –sujetos a cierre, fusiones, despidos masivos y disminución en la inversión en cubrimientos de calidad– tiene otros efectos como la presión de la pauta y la pauperización del oficio aún en países del primer mundo que han visto impactados el nivel salarial y las garantías laborales de los reporteros.

Es una nube más para el ejercicio de un oficio que aumenta en las calificaciones de riesgo y en los escalafones domésticos e internacionales en los que la mayoría retrocede o se mantiene igual, como Colombia, que apenas mejoró cuatro puestos y solo subió unas décimas en la puntuación de RSF frente a 2024.

Horroriza lo que pasó con la prensa en Gaza, que puso la mitad de los reporteros asesinados el año pasado. Y es más que grave la situación en México, que contabiliza once crímenes desde la llegada del nuevo gobierno. Se profundiza la crisis en Perú, con cuatro periodistas muertos, y en El Salvador, Guatemala y Nicaragua. El crimen organizado se pasea por todo el continente con su estela de luto, censura y miedo y, por supuesto, en Colombia, donde es el primer victimario, obligando al desplazamiento forzado o autocensura de los periodistas en las regiones y privando a la ciudadanía de oportuna información local y de proximidad. En por lo menos 260 municipios bajo el control de estos grupos es imposible adelantar labores periodísticas.

Según la FLIP y la AMI, el cuadro dramático lo complementan la violencia digital, campañas de desprestigio y el acoso judicial, mordaza que pretende imponer un candidato presidencial que quiere cambiar su penumbroso pasado a punta de demandas. Se sigue abriendo la Caja de Pandora.

@marioemorales y http://mariomorales.co

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