Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
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La trama del gobierno de Trump daba para una temporada. Picos emocionales cotidianos, realidades alternativas, efectismo, polarización entre grandes y chicos y justicierismo retórico sin fundamentación a la usanza de películas de superhéroes. No hubo nada en ese primer gobierno para la historia salvo grandilocuencia, amenazas y megalomanía propias del melodrama estadounidense, en el que los demás sobran…
Como en la tele, que convirtió a Trump en celebridad, no hay mayores novedades en la propuesta de la nueva temporada: fuerza bruta contra la inmigración, disminución tributaria adentro e incremento afuera, oposición a energías limpias y compromisos contra el cambio climático, y esa perspectiva supremacista de autorrepresentación como un (¿otro?) pueblo elegido e incomparable.
El arco dramático es, sobre todo, retórico: el Golfo y Cuenca de América, Canal de Panamá, abolición de la diversidad, nominación de carteles criminales como terroristas, conquista de Marte y otros issues como estrategia para tener control y tono de la agenda en el mainstream y redes sociales, surfeando en otra paradoja, la de su libertad de expresión, que no es otra cosa que el desarme frente a la guerra global de la desinformación.
Como casi en todas las segundas partes, el ambiente planteado está plagado de lugares comunes afines a frases manidas de superación personal, insight y verbalizaciones de sueños como cuota inicial para su gestación, y además está teñido de simbolismos religiosos contrariados por el lenguaje de los discursos y las utopías de los propósitos. ¿Acaso Dios es “americano”?
Lo que sí cambia es la baja oposición legislativa y judicial, el arrodillamiento de medios tradicionales y empresas tecnológicas que controlan el diálogo y la emoción planetarios y las legiones de obtusos que creen y consumen, sin razonar, su discurso que contradice, a todas luces, su eslogan del sentido común, sustituido por el populismo de derecha.
Ese unanimismo tiene riesgos: Un pequeño tropezón de un hombre, una gran hecatombe para toda la humanidad y de vuelta a la edad de bronce.