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El país de las maravillas

El vagoncito del alcalde

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Mario Morales
22 de abril de 2026 - 05:09 a. m.
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Yo también quiero un lote o un vagoncito en esa ciudad de las maravillas que propone el alcalde Galán, de cuya existencia muchos dudan.

Cómo no querer vivir en esa ciudad metrosensual, que logró concretar o cementar la idea de un viejo sistema de transporte como solución total a los problemas de movilidad, urbanismo, equidad, valorización, comercio, convivencia, y sobre todo de seguridad.

Alcanzará, a juzgar por el relato del metrofuncionario, con irse a vivir al mentado tren, o cerca, que propone aventuras a granel a más de 13 metros sobre el nivel del riel. Esa altura garantiza la vida ahora que se han puesto de moda llantas homicidas, camiones desbocados, inundaciones cada vez que llueve, ladrones de vehículos o celulares y el riesgo de sociópatas blandiendo cuchillo como si estuvieran en un acto circense.

Además, avanza la propuesta del mandatario de instalar, conectar y compartir cámaras para que el espectáculo audiovisual sea completo. No importa que no sirvan para prevenir o evitar el crimen: al fin y al cabo, en esta ciudad, hija de las historias de crónica roja, parece interesar más la trama y el suspenso de los hechos sicariales cumplidos que los aburridos consejos de seguridad semanales que Galán prometió y nunca cumplió, porque siempre iban a terminar en responsabilizar a la gente que sale a horas indebidas, a lugares indebidos y con pertenencias indebidas.

Eso, ver a los despistados allá abajo viviendo bajo la ley de la selva y el sálvese quien pueda, anticipa emociones que ni los “realities” han podido lograr.

Desde esa altura parecerá que los problemas citadinos fueran ficción: el destino de unos y culpa de los demás, como lo repite el delfín.

Basta con imaginarse esta urbe verde desde las alturas. Los bogotanos soñando con más árboles, y el burgomaestre con la militarización de las calles para encarnar el mensaje de valorización de la ciudad, ahora que se necesita más valor que antes para salir a la calle, pero sobre todo para volver con vida a la casa. A menos que uno tenga acceso al vagoncito del alcalde.

@marioemorales y http://mariomorales.co

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