No es por lo que candidatos, padrinos o defensores han dicho en debates, entrevistas y redes sociales, sino por lo que se alcanza a leer entre líneas en esa parvedad discursiva, que la campaña sigue desnudando las miserias de quienes nos gobiernan o aspiran a hacerlo, en medio de la guerra interna redeclarada, intolerancias y conspiraciones para que no salga a flote la verdad.
Si bien la calidad de las preguntas en esos múltiples escenarios no es el mejor ejemplo de cómo confrontar a los aspirantes a legislar o gobernar este país descuadernado, lo que sugieren sus respuestas, vacíos, mentiras y silencios daría para declarar desiertas las elecciones.
Habría que comenzar por el mazazo que le da el mismo Uribe al más incapaz de sus nominados, el presidente Duque —que sigue bailando en la cuerda floja del jingle engañoso del millón de salario mínimo—, cuando propone un bono de “compensación” por inflación, cuyo origen ha desatado las teorías más variables y cantinflescas.
O la estrategia chambona del mindefensa para maquillar la entrega de Otoniel o, al parecer, querer impedir que siga declarando e inculpando a héroes de papel y tintasangre en la Comisión de la Verdad, con anuncios apocalípticos de su eventual fuga.
O la mentira, ratificada con regaño incluido, de Federico Gutiérrez, empecinado en ser abanderado de la seguridad por artes verbales, tratando de ocultar el incremento de homicidios en Medellín durante su gobierno.
O la declaración casi unánime de quienes hicieron alarde de estatura moral, de que sin clientelismo es imposible ganar, para nivelar el listón por lo bajo y abrir compuertas, sótanos y rendijas para que lleguen los mismos de siempre.
O la ignorancia supina de todo lo que no sea escandola en los medios, como lo dejó ver Rodolfo Hernández con su desconocimiento agresivo de Vichada.
O la consagración, merced a nuevos protagonistas, del Atlántico como uno de los territorios más corruptos por metro cuadrado.
Sí, hay que dejarlos hablar. Que se sigan delatando. Ya sabemos que a la hora de las tonterías, así sea entre líneas, no hay políticos inéditos.
@marioemorales y www.mariomorales.info