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El país de las maravillas

Esa no era la jugada

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Mario Morales
20 de octubre de 2021 - 05:30 a. m.
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Al margen de los resultados, lo que deja el clásico capitalino es una sensación de absoluta desolación y abandono. Ya era exagerado sentir físico miedo en las tribunas de ese estadio obsoleto. Más grave aún cuando no era posible expresar las emociones a favor o incluso en contra de los equipos en contienda.

Vino luego, infructuosamente, la parcelación de tribunas para que los fanáticos estuvieran separados. Los pañitos de agua tibia no fueron suficientes para impedir que el problema se creciera hasta el punto de restringir el acceso de una de las dos hinchadas en cada fecha y trasladar la guerra —porque eso es— entre desadaptados —muchos de ellos cobijados bajo el eufemismo de barristas— a las inmediaciones, con la reiterada afectación de los barrios y residentes vecinos.

Pero que sean los mismos barristas quienes establezcan filtros de ingreso para que seguidores del equipo rival no puedan asistir —como se denunció en redes— significa que el problema se salió de madre y es momento de parar hasta que alguna autoridad se haga cargo de semejantes exabruptos que desdicen del fútbol como espectáculo, escenario de encuentro o actividad comercial.

Es tan inaceptable como normalizar acciones de violencia entre lunáticos, más que fanáticos; así sucedió en Itagüí y ocurre todas las jornadas en que riñas y confrontaciones se convirtieron en eventos paisajísticos.

Explicaciones de la responsabilidad de directivos, comunicadores irreflexivos y convocantes en canales digitales hay por montones. Lo que se requiere es intervención inmediata con prevención y disuasión, claro, pero sobre todo en vigilancia y castigo de quienes se apropiaron a las malas, como es proverbial en este país, de uno de los pocos espectáculos masivos que les quedaban a los ciudadanos, hoy cercados por cobros excesivos de un deficiente servicio de televisión y por el miedo que generan quienes demencialmente trasladaron traumas e instintos a tribunas, vecindarios y redes sociales. Si no pueden asistir todos, que no entre ninguno.

@marioemorales y www.mariomorales.info

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daniel(84992)21 de octubre de 2021 - 02:19 a. m.
Nunca he sufrido la alienación colectiva de ser hincha. No soporto la absurda gritería ni la "sapiencia"de los "profes" y narradores de fútbol . Pero golazos si fueron los que le metieron al pueblo con la reciente reforma perpetrada por el congreso mafioso enmermelado. Penal a favor de la secta demoníaca, faltando menos de un año para la final.
alvaro(76376)20 de octubre de 2021 - 11:12 p. m.
De acuerdo con su contundente columna y si esto no para pues que no tengamos fútbol .
ANA(11609)20 de octubre de 2021 - 10:15 p. m.
Que no entre ninguno. Buena opción y deberían adoptarla todos los hinchas decentes (si los hay...) de todos los equipos. Las entradas son muy costosas, además de tener que aguantar locos en las tribunas.
Francisco(30227)20 de octubre de 2021 - 05:47 p. m.
Ese es el problema de este platanal: hay más terreno ocupado por estadios y campos de juego que, por escuelas. Circo, pero sin pan.
Julio(2346)20 de octubre de 2021 - 02:31 p. m.
El fanatismo agresivo es producido por la ignorancia, y entre más ignorante es más agresivo. Es fácil imaginar la guerra fratricida que resultaría tras los partidos de futbol si las barras bravas estuvieran armadas, como lo propone la portavoz del CD, Mafecabal: "armar a todos los colombianos para reducir la violencia". !Y pensar que Mafecabal aspira a la presidencia! !Sálvese quien pueda!
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