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El país de las maravillas

¿Estamos condenados?

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Mario Morales
10 de abril de 2024 - 09:05 a. m.
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En la mitad estamos el resto: la auténtica mayoría. Los que no estamos de acuerdo con la rabia enceguecida de la oposición para acorralar al gobierno, y los que creemos que hay que hacer urgentes reformas de fondo en diversos sectores, pero siguiendo líneas institucionales con acuerdos de cara al país.

Queda claro que el sistema actual es inviable, ineficiente y corrupto. En medio de esta barahúnda, es urgente reunir mentes y voluntades que se abstraigan del odio ideológico y violencias verbales que engordan a las extremas para buscar acercamientos que impidan el derrumbe del sistema de salud y lleven a consensos concretos para implementar los cambios necesarios, lejos de las vergonzosas ambiciones personales e intereses empresariales indebidos, como los ocurridos en la Comisión VII del Senado.

Eso será posible si hay esclarecimiento de la verdad para determinar responsabilidades y culpables. No más tierrita bajo el tapete. Aquí son importantes los medios con lupas que apunten al gobierno, pero también a los particulares. Ya fue suficiente de generalizaciones y de idioteces útiles con las que algunos todavía sueñan para tumbar presidente. Dejarlo sin margen de maniobra nos llevará al abismo; entregarle todo, también.

Para sanear el sistema es necesario develar los vasos comunicantes entre contratistas, campañas, políticos y funcionarios corruptos. Es menester dejar el maniqueísmo absurdo que algunos “prohombres” han insuflado en la población para hacer parecer menos mala la corrupción de la empresa privada que la estatal.

El neoliberalismo sin control del Estado ya no es posible, así lo defiendan, a punta de caspa y mal aliento, personajes cacrecos que alguna vez fueron jefes políticos y hoy resuenan dislocados a la hora de querer meter miedo con mentiras.

¿Estamos condenados? Parodiando al patriarca Abraham, ¿no hay siquiera cuarenta, veinte o diez cuerdos en este país que le ponga fin a esta alharaca ora mesiánica, ora apocalíptica?

Tal vez sea ingenuo pedir humildad, pero no es ilógico invocar, entre quienes desde los polos alistan batallas intestinas, un poco de sensatez a nombre de la verdadera mayoría de colombianos, esa hoy convertida en testigo silenciosa de esta hoguera de las vanidades.

@marioemorales

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Helena(66766)12 de abril de 2024 - 08:23 a. m.
Que bueno leerlo! Necesitamos pensar de manera objetiva de otra manera el fracaso será lo que nos quede como sociedad hundida en las mentiras y vanidades de una extrema derecha perversa e indolente con el pueblo, pueblo!
conrado(xybxp)11 de abril de 2024 - 12:51 p. m.
Excelente artículo.Quién lo escucharà? Gracias por tan impotante columna.
rafael(34313)11 de abril de 2024 - 12:40 a. m.
Que se abstraigan del odio ideológico, que haya esclarecimiento de la verdad, para que no acepte ingenuamente la mentira de que hubo intereses personales en la comisión séptima al hundir el proyecto. Lo que hubo, hombrecito fue estudio, raciocinio, información, para concluir que el proyecto Petro carece de sustento financiero, logístico y humano para asegurar el servicio de salud, en la transición y en la implementación, y que por el contrario lo que se ve es peor, mas corrupción y despilfarro
  • Patricia(tf440)11 de abril de 2024 - 09:41 p. m.
    No hubo tal. ¿Acaso el Senado debatió 1 hora siquiera? No, no están legislando que es su deber como funcionarios elegidos, pero devengan su gran salario a costa de todos nosotros.
Alberto(3788)10 de abril de 2024 - 11:53 p. m.
Excelente.
Fernando(70558)10 de abril de 2024 - 11:20 p. m.
Don Mario: en la mitad no estamos todos los que deberíamos estar, porque al lado de la oposición hay un inmenso número de personas engañadas por los medios y atraídas por el poder que han ostentado quienes manipulan el erario público, los contratos, los negocios lícitos e ilícitos, la justicia, las instituciones en general. No podemos cantar victoria porque sería el fracaso. Por el contrario, debemos aprovechar estos destapes para desengañar a los engañados.
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