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El país de las maravillas

Hacia una nueva doctrina

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Mario Morales
09 de septiembre de 2026 - 12:50 a. m.
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Imposible que se trate de un desliz poner al presidente a desfilar entre cadáveres de alzados en armas, quizás entre ellos algunos menores. La intencionalidad de estas exhibiciones macabras sigue la misma táctica simplista, analizada acá, de incidir en las percepciones, para crearlas o desfigurarlas en emociones simples como el miedo o el asco.

En el primer caso, buscan sin lograrlo, convertir el imaginario, como diría al escritor Robert Musil, de un personaje sin atributos, a pesar del autobombo, que desconoce el funcionamiento del Estado, en una figura de autoridad verosímil, con gestos e imposturas para infundir temor, que han resultado por lo menos ridículos.

En el segundo caso, pretenden distorsionar la realidad con manipulación en la percepción de imágenes, como esas macabras que fueron difundidas y criticadas en el exterior y que se suman a la megalomanía de campaña y primer mes de gobierno donde las cosas son y no son como se ven.

Con el mismo propósito ahora buscan incidir en la percepción del lenguaje, una vieja arma ideológica utilizada hasta el paroxismo por totalitarismos de la primera mitad del siglo pasado. Comenzaron con la pretensión de anular el lenguaje inclusivo y ahora quieren reemplazar términos como reforma agraria, con toda su tradición y acción política de casi un siglo, por el eufemismo de acceso a tierras; y sustituir la palabra campesino por la de productor rural, con la intención de enterrar una clase social, sus movimientos y luchas.

Tratan de imponer un marco de visión o framing reducido y ya interpretado con imágenes sensacionalistas, reforzadas con neolenguaje contradictorio que oscila entre una pretendida fe y la crueldad, entre la idea de promover mensajes de esperanza y emociones propias del troglodismo. Cuentan para ese rebranding político con la complicidad de “medios amigos”, el veto a periodistas incómodos y el acoso judicial o relaciones públicas para neutralizarlos.

Son las primeras escaramuzas de la tal batalla cultural, otro eufemismo para no hablar de adoctrinamiento y re-alfabetización para construir una realidad alternativa más persuasiva que la que ven nuestros ojos.

@marioemorales y http://mariomorales.co

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