Que no pierda más tiempo el Gobierno, en medio de los señalamientos por falta de ejecución, convenciendo a los sabios prohombres y promujeres de este país que por una extraña alineación (así el corrector del computador insista en anteponer la e a la n) hoy militan en la oposición.
Tanta terquedad y obstinación deben tener, aunque sea, una pizca de seriedad. Que los aproveche: gritan más que ninguno, hasta el punto de no entendérseles nada, y eso ahorra discusiones; y tienen contratada la maquinaria que pavimenta la desinformación. Ya fue suficiente de concienciación, esa árida tarea que además no permite mediciones; y porque, como diría Brecht, la verdad no hay que decírsela a todo el mundo.
Además, tienen seguidores fieles que se comportan en las encuestas como robots; y en el colmo de la eficiencia, ya tienen el libreto listo con “descubrimientos” que hay que monetizar. Por ejemplo, ningún otro país puede repetir, cada vez que se habla de reformas, de tener el mejor sistema de salud del orbe. Con unas arandelitas puede ser renglón de exportación o premiación.
Ni se diga de la reforma laboral que no necesita ni campaña publicitaria; solo hay que repetir que somos los más madrugadores, trabajadores y serviciales; pero más que nada que somos los más informales, enemigos de tantos compromisos, reglamentaciones y camisas de fuerza. Ninguna experiencia más excitante que levantarse cada día al rebusque. Eso sí es actividad extrema… que aprendan los productores de realities.
Sí, ya fue suficiente de ingenuidades, como esa de la paz total y la reconciliación nacional. ¡Con la adrenalina que significa caminar por las calles o ver los telenoticieros! Nadie necesita dinero para recreación ni entretenimiento. ¿No han escuchado a los turistas internacionales y sus loas al, hasta ahora, discreto encanto de estar vivos?
Hay que volverse prácticos, ahora que la economía bajó su ritmo. ¡Qué cuento de esos intangibles de igualdad y cuidado del ambiente que no nos permitían darnos cuenta de tantas otras riquezas! Que aproveche el canciller ahora que se va a reunir con todos los embajadores; es momento de otro relato nacional que produzca, pero sobre todo que nos devuelva el autoestima, esa que una vez nos hizo sentir los más felices del planeta.