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La guerra total contra el periodismo

23 de septiembre de 2026 - 12:05 a. m.

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No es solo la prohibición de acceso a reporteros en la Casa Blanca, ni la estigmatización a periodistas incómodos, ni el privilegio de comunicadores con rodilleras a recibir información relevante. No es únicamente la creación de su propia red social y ahora un canal de TV. Se trata de la guerra total que Trump le declaró al periodismo como lo conocemos y la respuesta que están dando valientes empresas y medios, aún a riesgo de su supervivencia.

Es una guerra irregular y asimétrica en la que el mandatario estadounidense toma decisiones que sobrepasan la ley, acuerdos democráticos y el sentido común. Esa es su vileza y su fortaleza, a sabiendas de que las casas periodísticas no responderán, por impedimento moral y sindéresis con bajas estrategias.

Pero la decisión de no hacer cubrimientos desde allí –iniciada por CNN, Político, MS Now, apoyada por ABC, CBS, Fox News y NBC, y respaldada por el Washington Post y The New York Times para no publicar fotografías con origen en la Casa Blanca– es un hito gigante que revive el pulso acaecido con Obama por persecución a las filtraciones y exagerado control a la información, y con Cristina Fernández de Kirchner por presión del poder, boicot de la pauta y leyes contra la libertad de expresión. Ambos mandatarios tuvieron que ceder.

Pero ahora suma la demanda contra el gobierno de los primeros medios implicados en defensa de la Primera Enmienda, lo que lleva la disputa a terrenos jurídicos y constitucionales, para frenar y sentar precedentes a aventuras antidemocráticas justo en época electoral.

El resultado de esas contiendas determina el presente del periodismo en su lucha permanente por no desaparecer. El resultado del boicot pone en juego la legitimidad del mismo ejercicio periodístico, la confianza en la información de calidad y su rol de pilar de la democracia frente al despotismo.

Además, ese resultado quitará o dará alas a quienes, en el resto del continente, imitan con solaz a Trump en sus aventuras antidemocráticas. Mientras el republicano apuesta al todo o nada, el periodismo sabe que debe sobrevivir para hacer la transición, eso sí, sin perder su inviolable misión de contrapoder. @marioemorales y http://mariomorales.co

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