El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

La quinta fuerza

Mario Morales

16 de marzo de 2022 - 12:30 a. m.

Cambio hubo. Pequeño, pero hubo. Así corresponde a grandes remezones en sistemas políticos anquilosados como el nuestro, que descansa, como la naturaleza, en cuatro fuerzas y una emergente que, como en la ciencia, apenas estamos descubriendo.

Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO

¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar

PUBLICIDAD

Subsiste, tercamente, la fuerza de la gravedad de los partidos tradicionales que, igual que las brujas, nadie sabe cómo son, pero se manifiestan con sus aquelarres oportunistas en fechas específicas para seguir vigentes con fines poco claros, como no sean la clientela y la repartija del Estado.

Se dejó sentir el electromagnetismo, latente o evidente con tormentas sorpresivas, del populismo que sigue moviendo corazones a derecha e izquierda como un péndulo en manos de buscadores de tesoros, guacas o misterios escondidos.

Actuó la fuerza nuclear fuerte en las intenciones de los votantes sin ideología que miran sus bolsillos, sus puestos, sus amigos y la feria de eventuales contratos que derrumban cualquier presupuesto ético o de coherencia.

Se dejó ver la fuerza nuclear débil, aunque menos que antes, de quienes siguen tendencias, coyunturas o viralizaciones para decidir el voto mientras acallan recuerdos de malas experiencias pasadas.

Pero más que nada se notó la emergencia de la nueva fuerza, la de la juventud, las minorías, raizales, mujeres, víctimas, regiones y causas medioambientales. Esa nueva fuerza, materializada por fin en votos, tiene muerta de miedo a la derecha, que sigue desechando comodines (otra vez el turno fue para Óscar Iván Zuluaga, pero aún quedan en la baraja) o rumiando ganas frustradas (como Vargas Lleras.)

Esa fuerza emergente viene arrinconando a las godarrias, que perdieron el control de la agenda y hoy están limitadas a decir no a toda propuesta, a negar la paz, la diversidad, el pluralismo, la protesta social y las nuevas ciudadanías.

Una quinta fuerza natural que hoy tiene temblando a los sectarios de la extrema conservadurista, que se sintieron durante décadas dueños de todo y, sin saberlo, empujaron el surgimiento de “les nadies”, de los ninguneados, de los que no tenían nada que perder. No hay mal que dure cien años…

@marioemorales y www.mariomorales.info

Conoce más
Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.