Entonces uno escucha al flamante mininterior diciendo que la postración de Buenaventura no es social, que no hay inconformidad ciudadana, solo criminalidad, y termina por entender que no solo no hay ministro en esa cartera, como en los tiempos recientes, sino que no habrá siquiera intento de solución aparte de fotos, titular y las proverbiales recompensas como resultado del fantasmal consejo de seguridad en el puerto.
Y va uno y lee que quien defiende al Estado colombiano en el debate en la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el exterminio de la UP recurre a filtrar olímpicamente las listas que superan los 6.000...
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