Parecen más creíbles, ahora, las encuestas sobre imagen favorable o desfavorable de los presidenciables, cuando falta tanto trecho para que el odio, la rabia, las mentiras y los prejuicios insuflados de las bodegas, las voces prepagadas y los despojadores contaminen la percepción ciudadana.
La primera conclusión que se puede sacar del más reciente sondeo de Guarumo es que a esta altura no hay nadie que enamore ni que convenza. Ni las emociones ni la razón ponen en imagen favorable más allá del 52,5 % que marca Fajardo, curtido ya, y por lo mismo incrédulo, en lideratos parciales que luego, coherentes con su talante, se disuelven como la espuma.
A Petro, experto en mantener en el horno el alma colectiva, le debería inquietar que su guarismo actual (34,2 %) esté en empate técnico con el de Humberto de la Calle (31,2 %), hoy dedicado al papel de comentarista y componedor de letras y artículos, sin asomo de ambiciones veintejulieras.
La indiferencia se mueve como un péndulo ante la ausencia de un recambio en liderazgos que encarnen los reclamos y las expectativas de las nuevas ciudadanías, la desazón paralizante por la autoritaria toma institucional del gobierno Duque, la resignación de que el país que quede tras la pandemia seguirá por el desbarrancadero, y porque, a luces vistas, las opciones de sobrevivencia —física, económica y moral— parecen ser exclusivamente de carácter individual.
Y esa es la peor noticia, la pérdida de fe ya no en la política que se desprestigia día a día ni en nuestra deformada democracia en favor de los poderosos, sino en los proyectos colectivos diluidos en esa amalgama de nación que desdice del concepto de justicia, por culpa de quienes la representan; de las fuerzas del orden, por quienes la ejercen, y de lo público en medio del raponeo diario en beneficio particular, por parte de quienes ostentan inmerecidamente los puestos de poder.
Historia repetida y agravada, en la que, como en el mito del Minotauro, recreado en la trilogía de Los juegos del hambre, el resto de ciudadanos sienten que no pueden hacer nada por cambiar su destino.