Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
SALVO LOS TENDEROS, GRACIAS A los buenos oficios de Fenalco, los periodistas somos los únicos que celebramos nuestro día varias veces al año. Como hoy. Eso sí gracias a la gentileza de este Gobierno que “trasladó” la fecha de publicación que hizo Antonio Nariño de los Derechos del Hombre, del 15 de diciembre, como decían los expertos, al 4 de agosto como dice la ley del 2004. Eso es “hacer” historia.
La única dificultad es que pocos saben y nadie se acuerda. No habrá pues agendas recicladas ni estilógrafos de imitación. Ni siquiera tarjetas animadas en el correo electrónico. Y eso que nos hemos portado bien. Poco a poco, salvo contadas excepciones, hemos sacado de la agenda temas pesados y aburridores como la parapolítica, el choque de trenes, el caos en el manejo de la cosa económica, el conflicto de tercera generación... A cambio, ahora que creemos con el 91% que cesó la horrible noche, incluimos asuntos más interesantes como los ajustes y desbarajustes en las vidas íntimas de los famosos; especialmente de los que han vivido la dolorosa experiencia del secuestro.
Ahora informamos acerca de las “tusas” y despechos, los incestos y los adulterios que deja la violencia en este “fortuito cambiar de los tiempos”. O comentamos los diseños y los bufets de cocteles y de bodas de parentelas hasta el quinto grado de consanguinidad, que sentimos como propias, como si estuviéramos en una monarquía.
Eso sí, que a nadie se le ocurra recordar que lideramos la lista de países latinoamericanos en violaciones a la libertad de prensa en los últimos diez años... O hablarnos de la impunidad que rodea a los más de 120 periodistas muertos y ya casi olvidados... O de los dos en lo que va corrido de este año.
Que nadie pare bolas a las 74 víctimas de amenaza, obstrucción al trabajo y trato degradante por parte de todos los actores del conflicto durante el semestre pasado, según la Flip.
Mejor es seguir cumpliendo las recomendaciones del asesor José Obdulio Gaviria: “Con prudencia y patriotismo, los medios le prestarían un gran servicio a la política de seguridad democrática no profundizando mucho”.
Doble premio: el ambiente optimista que se respira y, como ocurre con las mamás, a este paso pronto el día del periodista será todo el año. Así nadie se acuerde.
