No es fácil determinar cuándo se cumplen los primeros tres meses y los 100 días de este gobierno. La ignorancia, la soberbia y el azar no lo dejan ver con claridad.
Difícil que sea a partir de la posesión, cuya mayor expectativa era la firma de los cacareados 92 decretos. Estos resultaron verso y coro de campaña, y fueron reemplazados por una suerte de show mágico-cómico-musical que hizo recordar el programa televisivo de la Carabina de Ambrosio.
Definitivamente no es empezando con el terremoto, que desnudó el desconocimiento y falta de probidad de los funcionarios, que pasado el tiempo siguen tan impávidos y paralizados como al comienzo. Es cruel e inhumano que lo único tangible que muestren sean unas llaves de cartón y unas vallas de autopromoción que han vuelto a despertar la indignación de la gente que sigue preguntando por el monto y destino de las donaciones.
Tampoco sirven como referencia los proverbiales 30 días de transición, tiempo requerido para realizar el empalme, hacer nombramientos y tomar decisiones sobre prioridades. La patada a esa mesa impedirá conocer la realidad libre de manipulaciones, exageraciones y conveniencias.
Si fuera por calendario, el compás de espera termina la próxima semana. Y el escenario no podría ser más desolador. La violencia crece mientras el presidente juega al sheriff o a los soldaditos de plomo. El costo de vida sube antes de la regresiva reforma con nuevos impuestos, mientras el FMI respira en la nuca y toma cuerpo el chantaje del default. Como no creen en el MinHacienda para defender la reforma, le ponen al vice, que en el gobierno Duque alimentó con sus equivocaciones las movilizaciones sociales. La historia se repite a veces en forma de tragedia y otras en forma de farsa.
Y, para colmo, ya inició la campaña para las elecciones territoriales que amenazan con convertir todo en una moneda de cambio.
Por eso las emociones negativas, en las que tanto confían, también crecen en sondeos, como muestra de frustración y descontento.
De malas el gobierno porque todo parece salirle al revés, a menos que por decreto y vía alocución decida prorrogar esos 100 días.
@marioemorales y http://mariomorales.co