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El país de las maravillas

¿Por fin en algo todos iguales?


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Mario Morales
07 de agosto de 2024 - 05:05 a. m.
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No habíamos cambiado en estos dos siglos. Las fotos de antaño como los videos como las otras representaciones de las dos primeras décadas de este siglo hablaban de un país impostado, artificial y maquillado si nos atenemos a las figuras públicas repetidas y anquilosadas como sus apellidos hasta los tiempos que corren.

Aunque sea cierto que las prácticas políticas, la corrupción y el clientelismo siguen carcomiendo el alma nacional y lo seguirán haciendo unas dos o tres décadas más si las nuevas generaciones no nos defraudan como nosotros a ellas.

Por eso, junto a los sesudos análisis que pululan por estos días, tal vez sea pertinente la percepción que suscitan, a ojos de extranjeros, los rostros del mestizaje, los tonos raizales, las indumentarias más nuestras y las formas de decir más populares de las figuras públicas, lejos de la pedantería y la grandilocuencia con la que nos engrupieron elección tras elección los señoritos formados en el exterior y llegados aquí de mala gana a salvar la democracia, maestro. El resultado de su ineptitud no puede ser más elocuente.

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Nada más diciente en estos dos años que la inquina con la que miran los de siempre a hombres y mujeres de color extraño, el clasismo con el que critican a quienes vienen desde abajo y el recelo con el que revisan títulos y diplomas de los nuevos funcionarios, tan inexpertos e ignorantes de la cosa pública como ellos, pero al fin y al cabo distintos.

Una mirada rasante a altos y mandos medios en las instituciones habla de una metamorfosis que oxigena las perspectivas aspiracionales de los ciudadanos de a pie, condenados a su suerte de no ser por los juegos de azar y las aún excluyentes ciencia y educación, para no hablar de las economías ilegales. Y claro, el deporte, hasta ahora la única actividad que había permitido a los más vulnerables conocer el oro, la plata y las alfombras rojas.

Si bien el balance transitorio no pinta bien, esa presencia rompe con la sentencia totalizante de que aquí no ha habido cambio, así al final la conclusión sea que para gobernar todos son iguales… Eso ya es ganancia, por fin, en algo todos iguales.

@marioemorales

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HERNANDO(zlcg4)08 de agosto de 2024 - 12:03 p. m.
Buena columna. Duele a los de siempre que hoy puedan acceder a su expresión los de nunca.
Yimmy(68264)08 de agosto de 2024 - 04:05 a. m.
Buena columna Mario!
Jesus(15239)07 de agosto de 2024 - 10:22 p. m.
Así es . Si alcanzamos a tener un Sub presidente que aspiraba tumbar un gobierno con un concierto musical y un títere y mando matar y jóvenes en las protestas del estallido y hoy se rasga las vestiduras por los atropellos de Maduro en Venezuela.
Gonzalo(2764)07 de agosto de 2024 - 06:19 p. m.
Una columna para el olvido. La ineptitud y la corrupción de gobernantes y funcionarios públicos de administraciones gubernamentales anteriores a la actual no justifican en lo más mínimo los errores, la incompetencia, el clientelismo y la corrupción de muchos funcionarios públicos nombrados por el Presidente Petro. El origen étnico y socioeconómico no es patente de corso para las chambonadas gubernamentales.
Lucila(60806)07 de agosto de 2024 - 04:57 p. m.
Pero ni en el deporte somos iguales,tal vez los deportistas, si,pero sus dirigentes,corruptos y deshonestos gozan de muy buena salud y reputaciôn,asî sus directivas,pobrec,no cuentan con buena suerte y los meten a la cârcel.... equivocadamente. Somos tan deshonestos,hipôcritas,encubridores,falsos,que da pena.Gracias,Mario,por sus buenas intenciones.
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