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Por una segunda oportunidad sobre esta tierra

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Mario Morales
17 de junio de 2026 - 05:05 a. m.
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No son dos Colombias las que van a las urnas para determinar el futuro de este país fracturado desde siempre y pegado con babas mediante artificios legales o bajas pasiones.

Hay, entre todos nuestros países, uno soliviantado que se alimenta de odio, justificado o insuflado por vía intravenosa, pendiente de un pretexto para explotar con furias propias y adquiridas contra el prójimo como contra sí mismo. Hay un país nostálgico que añora cosas que no fueron e imagina lo que no pasó, instalado por física pereza en el otoño de su pretérito imperfecto. Hay un país vengativo que espera su mala hora para desquitarse del otro, su territorio o de otros vindicadores, como él, que le ganaron la partida. Hay un país ególatra en su laberinto que mira las elecciones como casa de apuestas, oficina de o como botín en tierra ajena. Hay un país sumiso, con alma de buey y espíritu de borrego, presto a obedecer la voz de predicadores mentirosos o por el encanto de un espejo, un fuego de artificio, una columna de humo, un flashmob, como en feria de gitanos. Hay un país aterrado que ha escondido sus cobardías en la hojarasca de falsas previsiones dizque para salvaguardar sus miserias, carencias y lo que no tiene, porque le prometen, aún ganando, hacer invivible la república. Esos y otros paisitos cada cuatro años parecieran ser uno solo, a pesar de que están pegados con babas y mal aliento de tigre.

Emergió, en cambio, otro país, asentado en la esperanza, que lucha sin descanso por la vida que otros le niegan; que aprendió que perdón y reconciliación, a pesar de la sangre derramada, son semillas de paz y justicia; que la tierra es cuna, mesa y sepultura de todos y para todos; que sus rostros de nadies ignorados en dos siglos de soledad pueden brillar con luz propia; que nacieron con derechos que siempre les ocultaron, y que nadie está por encima de ellos por heráldica ni apellidos ni herencias mal avenidas. Un país que, cuando lo dejan, grita dignidad.

Por ese país, estirpe condenada, va mi voto en esta y en cuantas elecciones nos permitan, hasta tener una segunda oportunidad sobre esta tierra.

@marioemorales y http://mariomorales.co

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