En esa pugna no declarada por la agenda, la atención e incidencia en la opinión pública, el entramado de medios tradicionales y digitales termina por representar más que al gobierno real, al gobierno y gobernantes deseados o deseables. No se trata de una conspiración a favor de un líder o administración, pero el ambiente y el estado de ánimo, a veces, coinciden con lo que quisieran las líneas editoriales o los intereses de las empresas de medios y con personajes piloto en la política cercanos a esos medios.
Ejemplo de ello es el guante de seda con el que ha sido recibido el alcalde de Bogotá. A diferencia del presidente y otros...
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