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La extrema derecha colombiana no entiende –no ha sido capaz– la idea hegeliana de la historia como un continuo de procesos y transformaciones, sino como un fascículo escrito e inmodificable que habla de su propio pasado, con ese tufillo rancio de las cosas viejas, que hay que insertar donde quepa. Por eso la inexperta pupila de Uribe y los de su agrupación mandaron a “reimprimir” la única estrategia que conocen, así sepan que cada vez les funciona menos.
Solo les dio para hacer dos cambiecitos: cambiar por neocomunismo –que nadie entiende ni digiere– el machacado concepto de chavismo, ahora que los chavistas son los nuevos mejores amigos de Trump. Y volver a utilizar, sin decoro, esa alegoría política de Arturo Alape, del cadáver insepulto de Miguel Turbay relacionándolo con “La Far” y así intentar enlodar a Iván Cepeda en un retorcido triple salto mortal.
No salen de ahí. Ese es el problema de tener al frente de las decisiones a un político cacreco, con aires de autócrata y áulicos sin posibilidad de decisión.
Esa cartilla repite la idea vergonzante de aceptar adhesiones sin mirar a quién. Así para tamaña indigestión no funcione ni el omeprazol. Todo vale, sin escalofrío moral, pero además esquivando el debate con el cínico argumento de que “a la gente no le interesan esos temas y esos debates”. Es su proverbial desprecio por el ciudadano. Solo les preocupa su voto para volver a sus andanzas. No obstante, en ese clasismo y oportunismo el autodenominado Centro Democrático representa fielmente a sus bases que se ven encarnadas y representadas en esos vericuetos.
Fue tal el descaro que su otrora rival, Abelardo de la Espriella, se les fue lanza en ristre, así haya sido, antes que por coherencia, un acto claro de desesperación de quien ve cómo se le desinfla la parafernalia y va quedando relegado para el show… si Oviedo se lo permite.
Claro, la duda es cuánto le dura el inflamil a Paloma o si, como hace cuatro años con Fico, deban adherir a otro y terminen repitiendo la historia, esa que se les quedó encerrada en un fascículo.
@marioemorales y http://mariomorales.co
