Nos estamos acostumbrando tanto a la vacuidad a los comunicados del gobierno, sin hechos de por medio, haciendo anuncios, promesas y hablando en tiempo futuro, que, hasta una llamada de 15 minutos con el secretario de Estado de Estados Unidos, con esas mismas características, deja de tener importancia.
A menos que el comunicado de presidencia, que solo hablaba de “intercambio de perspectivas sobre los acontecimientos nacionales”, como si no hubiese asuntos concretos graves en estos tiempos convulsos, no nos hubiera contado toda la verdad.
¿Quién llamó a quién? ¿con qué agenda? Tal vez la pista la haya dado el presidente Trump, cuando, el mismo lunes, frente a la pregunta sobre el retiro de aranceles sobre importaciones colombianas, respondiera “puede que lo haga”.
¿Una coincidencia? o ¿la eventual respuesta a la solicitud de De la Espriella en ese sentido, con la intercesión de Rubio?
El asunto no dejaría de tener buenas intenciones si el gobierno confirma que lo está tramitando, si aclara que la petición no obedece a la presión nacional por los muy pobres resultados que mostrar, como se ha visto esta semana, al cabo de los dos primeros meses de mandato, pero, sobre todo, por el trato, si acaso igual al de un fan, que le da Trump a Abelardo en la misma declaración y, peor aún, insistiendo en que el triunfo electoral se lo debe a él.
Todo ello sin que el gobierno colombiano haya respondido o aclarado las condiciones de tiempo y modo, justo en momentos en que en las elecciones brasileñas se está debatiendo la injerencia de gobiernos, poderes y fuerzas internacionales.
Mientras, el país sigue arrastrando resultados mediocres en seguridad similares a los del resto del año, con incremento de alteraciones de orden público; la economía deja ver fisuras en crecimiento y desempleo, comienza a notarse el descontento hasta de quienes esperaban milagro, y milagro no hubo, y al periodismo le toca leer entre líneas ante el secretismo, el misterio y la ambigüedad de la información oficial, sobre todo ahora que, en contra de todo lo prometido, ya arrancó la maquinaria de propaganda en los medios públicos.
@marioemorales y http://mariomorales.co