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El país de las maravillas

Se enrareció el ambiente de la campaña electoral

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Mario Morales
15 de abril de 2026 - 05:00 a. m.
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Con ambiente enrarecido entramos a los últimos 40 días de campaña electoral antes de la primera vuelta. Y, como era de esperarse, las voces que atizaron durante Semana Santa y Pascua la extremización de la confrontación han logrado su cometido. En medio de las siempre graves amenazas, presuntas amenazas, rumores sobre autoamenazas y de desinformación sobre seguridad de los candidatos, no les quedan opciones a los ciudadanos reflexivos para tomar decisiones.

La estrategia de la ultraderecha de hiperbolizar el riesgo de que no sean ellos los elegidos ha suscitado un espectro sinuoso donde todo es creíble y todo es verosímil, dando lugar a fantasías, injurias, leyendas y, cómo no, el efecto bumerán del descreimiento, la abulia y la antipatía. La confusión entre encuestas, pseudo encuestas y sondeos, que siguen apareciendo impunemente, debilitó la confianza en esos instrumentos, hoy convertidos en arietes penumbrosos de propaganda antes que herramientas para votantes.

El activismo velado o descarado de algunos medios oscureció la eficacia del relato periodístico y una de sus técnicas, la entrevista, ha sido tan manoseada que la población no puede distinguir entre conversaciones de partidarios embozados, del diálogo estructurado de un periodista con un candidato, más aún si algunos medios canjearon su nicho de audiencia, por nicho partidista y militante en la era del autobombo y el autorrelato.

Esa desconfianza alejó la posibilidad de debates serios entre los aspirantes, que solo encuentran garantías en medios afines. Solo una alianza de grandes medios con reglas claras podría permitir uno o dos debates nacionales, haciendo la salvedad de que premian el repentismo, la habilidad de expresión y con ella la mala retórica, el maquillaje y la impostura, como lo comprobó el país con Iván Duque.

Quedan, por debajo de la mesa, las componendas de los partidos que negocian su maquinaria por lentejas, amén de la politización descarada de alcaldes, gobernadores y funcionarios.

Sí. Un ambiente enrarecido que tiende a empeorar si decimos, como sabemos, que el resto lo hacen los algoritmos, las bodegas y las emociones.

@marioemorales y http://mariomorales.co

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