Imágenes. Es todo lo que va quedando tras el primer mes del Gobierno Petro. Unas poderosas y simbólicas, por inéditas y representativas. Ni en los sueños más optimistas. Suman en los puntos de favorabilidad en las encuestas…
Y otras a manera de lastre, que escandalizan, que van horadando fidelidades y confianzas, pero tienen mayor recordación así se escondan en arrepentimientos fáciles, explicaciones no pedidas, lapsus que no lo fueron y hasta en la falta de experiencia de voceros y funcionarios.
Así, en esa dicotomía, se va construyendo la opinión pública, pero de manera caótica. El presidente y quienes lo rodean saben de comunicación, pero a su estilo, porque aprendieron empíricamente y para su propio provecho. Por eso la orquesta disuena.
En esa cascada de imágenes, producidas cada vez menos con intención, no hay quien asigne sentido. Ver no es comprender, como cacareaban los defensores de la televisión como proveedora de significados. Mucho menos con la toxicidad de las redes sociales y de los presuntos influenciadores.
Los medios, con contadas excepciones, siguen sin cumplir el papel de zurcidores de ideas que dejan esas imágenes aisladas y contradictorias, sin llenar vacíos ni aclarar dudas o satisfacer necesidades ciudadanas para forjar opinión propia o para adherir, con convicción, a corrientes ajenas. Mucho menos aquellos medios que en vez de ser testigos o documentadores quieren ser actores o libretistas del presente.
Lo visible, casi siempre ruidoso o espectacularizante, no necesariamente es representativo, por más clics que produzca. La debatidera per se, el justicierismo fácil o la falsa moral con la que hoy se miden los asuntos públicos son manifestaciones del caos, no de democracia.
Que no se olvide: las audiencias no son bobas. El ejemplo chileno de este fin de semana se alza como una advertencia. No fueron ingenuas frente al desprecio utilitarista de las derechas que las creyeron suyas. Ni lo serán con las izquierdas con proyectos totalitaristas o personalistas. De a poco y en medio de golpes y decepciones han ido aprendiendo. Mucho cuidado.