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El país de las maravillas

Tiene razón Íngrid

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Mario Morales
02 de febrero de 2022 - 05:30 a. m.
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Comencemos por decir que Íngrid Betancourt tiene razón en el “qué”, pero se descachó de cabo a rabo en el “cómo” del reclamo a la Coalición de la Esperanza. No fueron adecuados el tono ni el momemtum —es decir, notoriedad vs. oportunidad—, aunque tampoco midió los alcances de la memoria selectiva y vengativa de un sector de la población que no olvida las pretensiones económicas luego de su secuestro.

Pero no deben olvidar sus exaliados ni los candidatos de izquierda que el problema más importante de esta campaña (PMI) es, o debe ser, arrinconar la corrupción, madre de todos nuestros males, con gruesísimas líneas rojas. Y que el discurso en contra de los corruptos, clientelistas y politiqueros debe ser altisonante y claro, como lo reclama este país sumido en el hambre —según lo dice la FAO— y en la falta de transparencia de los asuntos públicos —según lo documentan todos los barómetros internacionales—.

Y que no debe haber concesiones a eufemismos —como gobernabilidad, pragmatismo, realpolitik o mecánica política— para venderle el alma al diablo pensando en ganar las elecciones. Si la propuesta es seguir igual o un poquito menos mal de lo que estamos, jugando con las reglas de quienes tienen tomado el Estado y sus instituciones, estableciendo alianzas non sanctas con partidos o personajes con votantes amarrados, no hay coalición posible ni tampoco esperanza. Es el chantaje de las maquinarias que trabajan para que todo siga igual.

Hay un conglomerado de votantes indecisos que esperan contundencia en el discurso, pero también coherencia en las acciones para tomar decisiones. Voz de alerta es que algunos de ellos ya se han dejado engrampar en los decires deshilachados y populistas de un ingeniero cuyo programa no resiste análisis.

Cabe preguntarse si el envío de un alfil camuflado de Cambio Radical tenía intención de boicotear la Coalición de la Esperanza o si sus líderes, expertos en politiquería, ponen huevos grandes en las canastas en las que ven alguna opción. Pero negarse a recibir esa alianza sigue siendo un imperativo moral.

@marioemorales y www.mariomorales.info

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Lorenzo(2045)03 de febrero de 2022 - 03:49 a. m.
Mario, dígaselo a la zarina de la radio: la negra calderón, haciéndole la segunda a su esposo, ex-yuppy y partenaire de cesargaviria: rafael pardo. A ese templo nocturno de teoría del Estado se invitan intelectuales del Establecimiento para defender y justificar el deber ser -el inevitable pathos- de las maquinarias. ¿Quién dijo miedo? 30 años del tándem gavirista en caracol "la gran compañía".
Marco(t2vy2)03 de febrero de 2022 - 02:39 a. m.
Nunca me ha agradado esa señora Íngrid, desde que se fue a que la secuestraran pensando que era un juego y luego demanda al Estado. Sin embargo, la agresión de ese señor Gaviria contra ella me parece inaceptable. Esa es la manera de gestionar los conflictos en la coalición de los varones blancos privilegiados que se hacen llamar de centro. El mero conservatismo que siempre ha ostentado el poder.
Lalo(70277)03 de febrero de 2022 - 02:21 a. m.
De acuerdo. Por más odiosa que nos parezca Íngrid, en algo sí tiene razón: no es admisible contar para las próximas elecciones con toda la politiquería que ha acompañado a este gobierno, cuyo fracaso no es solo suyo, sino de sus compañeros de viaje, que se rebajan a la desvergüenza de volverse a presentar a elecciones aprovechando la falta de memoria de los colombianos enajenados por el fútbol.
María(60274)02 de febrero de 2022 - 11:25 p. m.
Ingrid no es la adecuada para hablar de corrupción ella que quería sacarle plata a El Estado a costa de su estupidez. Ingrid, que se devuelva para Francia, ese es su lugar.
PEDRO(90741)02 de febrero de 2022 - 10:05 p. m.
Cuenta regresiva: faltan 186 días para que termine este cobarde gobierno. Vote por personas que hayan demostrado su liderazgo y capacidad de servicio a la comunidad.
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