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El país de las maravillas

Tres relatos distintos que nada significan

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Mario Morales
08 de julio de 2026 - 05:05 a. m.
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Lo peor es que nos desgastamos reflexionando y peleando por ese sartal de idioteces en que convirtieron la agenda pública. Pero nada allí es lo suficientemente importante como para cambiar los destinos del país, ni los nombres de los de siempre que comienzan a “recuperar” puestos de poder, ni promesas milagrosas que prometen remediar ipso facto los grandes problemas, ni las advertencias con tono de amenazas para quienes no se sometan al régimen, que desnudan falta de ideas de sus voceros. Tampoco importan las imprecaciones ni la búsqueda de culpables ni balances anticipados con tonos apocalípticos.

Esa orquestación de frases simples e inconexas solo buscan construir el relato de una nación supuestamente hecha ruinas. Si nada, según ese discurso, sirve ahora, cualquier resultado, por pequeño que sea, después del 7 de agosto, suma en percepción positiva; además ataca el estado de ánimo ciudadano por orquestación de presuntas noticias malas para hacer ver todo anuncio de cambio como un nuevo amanecer. Se trata de desmontar el presente y el pasado reciente para fracturar la memoria colectiva y reemplazarla con una realidad alternativa, imaginada, pero inexistente.

Esa visión intenta ser neutralizada por otro relato, en sentido contrario, que muestra los pies de barro de los nuevos ídolos. Deslegitimar al nuevo gobierno y no reconocerlo genera incertidumbre, escepticismo y negación en esa lucha por las emociones y corroe cualquier asomo de confianza en lo que viene. Los efectos son similares al primero.

Hay otro eje argumental en la balanza, que tiene tres componentes como en la aerodinámica, y que corresponde a la realidad que viven los ciudadanos, pero es tan desigual por presión mediática y algorítmica de los otros dos que logra que descrean incluso de lo que son testigos.

No. El relato ya no lo construyen solo los vencedores. Con la decadencia de las ideologías, lo que queda es esta carnicería, en la que todo vale y nada dura, salvo el intento fratricida de hacer de esta vida –parafraseando a Shakespeare– un relato contado por idiotas en medio del ruido y la furia y que nada significa.

@marioemorales y http://mariomorales.info

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Carlos Federico Uribe Aramburo(ar680)09 de julio de 2026 - 01:34 a. m.
Bienvenidos al gobierno de la postverdad, van a escuchar un relato ideal que no concuerda con la realidad
Maria Eugenia Velez Velez(56068)08 de julio de 2026 - 01:45 p. m.
Ante un país que ha visto que se puede,si, se puede tener un mejor salario,entender que los derechos no son privilegios ,que pensar distinto no es malo, que socialismo no es comunismo y que la patria es de todos y que el pueblo ya despertó nos abre un nuevo panorama que hay que proseguir.
Atenas (06773)08 de julio de 2026 - 10:25 a. m.
Aquí entre nos, mi Solón, cuando afirmas con esa sapiencia q’ te caracteriza- no olvides q’ soy satírico- “…Con la decadencia de las ideologías, lo q’ queda es esta carnicería..”, ¿estás haciendo alusión al caos q’ lega tu falso mesías y q’ ya lo de él es física mierda o fue q’ simple/ se te ocurrió decir alguna babosada pa llenar espacio?, cosa q’ no creo y ni lo imagino en vos tan docto y letrado. Pa mí es q’ estás espabilando y cuenta te estás dando de este mierdero. Atenas
  • Duncan Darn(84992)09 de julio de 2026 - 04:07 p. m.
    Apenitas ES un cáncer...
  • Lalo Parrarro(70277)09 de julio de 2026 - 02:38 a. m.
    Este Atenas es una bestia que por nada se arrodilla ante el amo y pide que se abra la bragueta y el amo, después de la operación, lo escupe y se le orina encima por lo que Atenas le queda eternamente agradecido.
  • Ulises20(10892)08 de julio de 2026 - 06:45 p. m.
    Sandra, el problema es que el cáncer sufre de Apenas
  • sandra Gutiérrez(sk75h)08 de julio de 2026 - 02:15 p. m.
    Señor Atenas:Cuanto odio despliega y cuánto veneno,ser así lo descalifica como ciudadano.Acuerdese que el odio produce Cancer.Piense en su salud.
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