Sabor agridulce deja el cierre del primer ciclo de diálogos con el Eln. El país esperaba una tregua inmediata como albricias por la reanudación de las conversaciones tras cuatro años de interrupción, pero también como augurio para lo que viene, no solo como muestra de confianza con el Gobierno que le abrió las puertas, sino como un acto humanitario con este país agobiado y doliente por tantos males y desventuras.
Acostumbrada a plantearla y a cumplirla durante las festividades de fin de año, la insurgencia esta vez piso duró exigiendo la bilateralidad, en momentos en los que la Fuerza Pública no puede parar su accionar contra bandas criminales, reductos paramilitares y otras delincuencias supérstites.
Así termine anunciándola, como lo va a hacer, deja ver torpeza a la hora de comunicar, en clara contradicción con el último punto de los cuatro acordados que habla sobre pedagogía para sensibilizar a la población y sobre difusión para lograr la tan mentada, y aún inescrutable, participación ciudadana.
Como sea, no deja de ser buena noticia el ambiente en torno a lo avanzado en estas tres semanas, especialmente la atención inmediata, a manera de piloto, en zonas de alto impacto del conflicto en Valle del Cauca y Chocó; más aún si todo proceso de paz conduce, antes que nada, a salvar vidas y a brindar condiciones de dignidad a los civiles.
Oxigena la mediación de la Conferencia Episcopal y de Naciones Unidas, así como la inclusión de temas ambientales, mujeres y pueblos étnicos. Pero lograr la presencia, mediación o supervisión de Estados Unidos aceitaría y les pondría ritmo a las rondas que vienen.
Acordar liberación de secuestrados y mejorar las condiciones de presos políticos son puntos de honor, pero anteponer el cese de hostilidades mientras haya diálogos seguirá siendo la llave que abra la cerradura del escepticismo nacional en medio del baño de sangre de policías, soldados, líderes sociales y excombatientes. Después de tanto trasegar, quizá llegó la hora de entender que la paz es el medio y no el fin.
@marioemorales y www.mariomorales.info