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Claro que la reforma a la salud requiere más análisis y debate si es que se continúa su tránsito favorable, como parece. Congreso, academia y sociedad civil todavía tienen mucho qué decir al respecto.
Pero que sean Vargas Lleras y César Gaviria los adalides que invoquen a las huestes que se quedaron en los años 90 pone de manifiesto la escasez de argumentos de oposición y la ausencia de propuestas alternativas.
Veremos si funciona el bullying, con chantaje incluido, a Dilian Francisca Toro, directora del partido de la U, envuelta en ese dilema impensable de que si apoya la reforma es porque hay “mermelada” y no porque haya encontrado cosas favorables en el viraje que requiere el sistema de salud, convertido por arte de birlibirloque en el mejor del mundo en esa absurda pelea de clics mayestáticos.
Con ese tonito amenazante del tantos años líder de Cambio Radical que, como señala Ariel Ávila, se convirtió en una fábrica de avales para congresistas cuestionados, fue inevitable recordar el coscorrón, símbolo del talante que terminó por asustar hasta a sus más fieles seguidores. No aprendió que, parafraseando a Shakespeare, hay muchas más cosas entre el cielo y la tierra que las que conocen su prepotencia e intolerancia.
Son esas mismas “cualidades” las que exhiben Gaviria y el circulito de voceros que, como haciendo un mandado, pugnan por mantener vigente su “legado”, el de hace medio siglo, para desconocer que hemos cambiado.
Son los estertores de ese viejo país que “claramente” se les va de las manos que invocan con tono de opereta, quien le fuera a creer al fiscal, el ya enterrado fantasma del comunismo para resucitar miedos, no obstante evidencias como las que dejó la reciente gira por Estados Unidos y los halagos de su actual presidente y seguro candidato a un nuevo período por el partido demócrata. Menos mal no resuenan los chistes flojos, la única habilidad de Andrés Pastrana, otro mal viudo del poder.
Que hay que acrisolar la reforma a la salud, solidificar lo positivo y desechar sus extravíos no cabe duda; pero que el referente sea ese trío de antaño no pasa de ser un vodevil improvisado.
