Quizá dentro de poco no quede nada conocido. Más allá de la sismicidad, los vaticinios apocalípticos o el anunciado advenimiento alienígena, ronda por doquier un inquietante espíritu reformista, revisionista, iconoclasta cuando no absolutista.
Ya no solo es la lluvia de reformas que busca el actual gobierno, necesarias casi todas, sobredimensionadas por la rumorología de una oposición tal vez más alarmista y escatológica que nunca. Ni tampoco las trompetas que resuenan los jinetes del lenguaje del odio, que auguran que no quedará piedra sobre piedra.
No. El objetivo cambió de rumbo, mejor de objetivo y a la inversa del tiempo en el...
Conoce más
