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Difícil creer que Paloma esté a gusto con el rol de mascarón de proa al que la ha reducido su expresidente Uribe, para corregirla, explicarla o justificarla con tonito de asistente jubilado, que la deja ver indefensa frente a los retos que se le plantean.
El titubeo del expresidente en la estrategia comunicacional, inusual en él, puso a la política caucana a retorizar con toda suerte de sofismas y embelecos para justificar la imposición de ideas a un advenedizo que ya parece recompensado con la ola de visibilidad, especialmente negativa por incapacidad para defender sus tales principios que no pasaron de claudicaciones.
Cada vez que Paloma habla pierde Oviedo, y cada vez que Uribe habla pierde Paloma. Son los dos, los menos indicados para ejercer la vocería, conocidas sus posiciones recalcitrantes que les aseguraron bases en la extrema derecha, desde donde ahora los miran con el mismo recelo que los entusiastas seguidores que creyeron el cuentazo al exdirector del Dane.
Ese cancaneo, fruto de la distancia física e ideológica, deja ver que la elección de la fórmula estuvo pegada con babas, en medio de disensos, los mismos que, entre bastidores, se tejieron con la lista de la consulta. Lo que no sabían esos precandidatos es que su figuración iba a ser tan breve como la de un botón de rosa y que luego estarían conminados a hacer mutis por el foro. La misma suerte de los que han acompañado a Uribe en sus campañas, y que no han tenían líos judiciales, hoy habitantes de la tierra del olvido, como lo saben Pacho Santos, Zuluaga y Duque.
Como dice la Cabal, el costo político ha sido alto, sobre todo si siguen confundiendo la visibilidad de los dos primeros días tras elecciones con la de días posteriores pletóricos de memes, burlas, confusiones, patraseadas y desilusiones.
A Paloma no le calza tampoco el disfraz no confrontacional, copiado de Cepeda, mientras oscila entre morderse la lengua para no salir a gritar lo que quiere u obedecer los mensajes contradictorios que le llegan de todos lados. Y eso que la campaña como tal no ha empezado.
@marioemorales y http://mariomorales.co
