Aquí todo es deficitario. Siempre nos quedan debiendo algo. Cinco para el peso, un gol o un penal de último minuto, o la otra mitad de la verdad en los casos judiciales más sonados.
Acaba de suceder con la absolución de César Mauricio Velásquez y Edmundo del Castillo, a pesar de las 51 evidencias documentales y los más de 20 testimonios que apenas alcanzaron para que el juez tuviera una duda razonable. Así las cosas, la operación sistemática de desprestigio contra la Corte Suprema en 2007, cuando era presidente Álvaro Uribe, se va quedando sin dolientes, salvo miembros fantasmas del extinto DAS y de la UIAF... ah, y algunos...
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