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El país de las maravillas

¿Y sí es como lo pintan?

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Mario Morales
18 de febrero de 2026 - 05:10 a. m.
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A este paso, los seguidores de Abelardo de la Espriella van a necesitar casi que una consulta interna para definir cuál de las versiones que hoy circulan del candidato se acomoda más con sus expectativas. Han sido tantas y tan diversas las transformaciones del personaje que casi hay que leerlo con pie de página. Y son tanto los condicionantes que él mismo pone para interpretar lo que ha dicho o hecho que su campaña está signada por el efecto cebolla: si se tienen en cuenta cada una de las capas de significados, que algunos ven como insignificantes y que no hablan de habilidad camaleónica, sino de las múltiples contradicciones que tienen en ascuas a sus prosélitos que ya no sabe qué creer.

Parte de sus antecedentes han sido contados con weasel words o palabras comadreja, asociadas a la ambigüedad, la vaguedad o estrategias evasivas que, no obstante, no logran llenar los numerosos vacíos entre su concepción de la ética, su apropiación de la estética y sus redundantes aseveraciones políticas que –no precisamente por concretas– cabrían en un tuit.

Muestra de su escasa acrobacia, además poco original, ha sido la manera como se acomodó sin ruborizarse al incremento del salario mínimo con la misma promesa golondrina de sus colegas a rebajar impuestos: un globo que no pudo afinar con su melodiosa voz en medio de su desconcierto.

Esos movimientos de cintura que le aplauden sus áulicos son, a esta altura, la mayor flaqueza de su plataforma estilizada. Y la soberbia construida a coro con el inflamil de encuestas polémicas, casas de apuestas y frases relamidas es tal vez el mayor factor de desconfianza entre la derecha, el uribismo, los cristianos de veras, los animalistas de conciencia y los cultores de la ética que comenzaron creyendo que estaban frente a un candidato de personalidad múltiple. Hoy, sin más poder que el que dice tener, lo ven inubicable en el espectro, hasta el punto de que ya cerca de la primera vuelta, y a falta de señas particulares concretas, es posible dudar de su existencia real.

@marioemorales y http://mariomorales.co

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MARIO BERRIO(jbw8b)20 de febrero de 2026 - 05:21 p. m.
Desafortunadamente este desgobierno ha sido tan malo, tan corrupto y tan asesino que hizo girar el péndulo al otro extremo.
Yimmy Arana Varela(68264)19 de febrero de 2026 - 09:26 a. m.
Muy bien Mario, usted lo explica muy claro!
Oscar Lopez(36876)19 de febrero de 2026 - 12:11 a. m.
Mrio ¿Y que hay que decir de los de tu corriente ideologica? ¿Qué hay que decir de Roy? Callas con los de tu cuerda y eres elocuente con los que no son de tu corriente, es un periodismo de pacotilla y acomodado a un pensamiento por fuera del rigor de un columnista. Lastima por el periodico.
Mario Giraldo(196)18 de febrero de 2026 - 11:20 p. m.
Un escrito con un buen sentido del humor, es un candidato que no aguanta una mirada objetiva. Una persona sensata terminara votando por cualquier otro o quizas dejando a un lado los prejuicios, votando por la izquierda..
alfonso Lopez Diaz(9763)18 de febrero de 2026 - 10:30 p. m.
Al ateo psicópata destripador y matagatos Abelardo de la Espriella, cada día le aparecen más y más tumores en la radiografía moral y ética que la ciudadanía viene realizando. Conclusión. No tiene los pergaminos morales y eticos para ser presidente de Colombia.
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