24 Apr 2021 - 3:00 a. m.

Wom, la competencia y la iniciativa privada

Me llamó mi operador móvil a contarme que me duplicarían los datos de mi plan de celular. Vaya noticia, a mi prima le pareció una maravilla. “¡Tan queridos! —me dijo—. Qué amable es tu operador contigo”.

La razón por la cual mi operador me mejoró el servicio no viene de su benevolencia ni generosidad, sino de su propio interés. De hecho, su llamada se debía a la entrada de Wom al mercado de telefonía celular en Colombia, un competidor que llegó con precios sorprendentemente bajos con toda la intención de competir por la clientela.

Esta no es la primera vez que la iniciativa privada y la competencia empresarial le demuestran al usuario, en tiempo real, su capacidad de generar bienestar. Para no ir muy lejos, la oportunidad que tiene hoy la clase media de viajar a la playa por $50.000 no vino de un programa estatal de cultura y tampoco de un “Ministerio de Turismo”. Fueron las aerolíneas de bajo costo (low cost) las que democratizaron para las clases medias el acceso de unos servicios que antes se consideraban de lujo. El Estado lo mejoró más desregulando los precios y las rutas que tratándolo de ordenar.

Algo parecido ha hecho la iniciativa empresarial con el jamón serrano y el vino importado. La comida de bajo costo vino de supermercados low cost compitiendo en libertad y no de los supermercados de las cajas de compensación que reciben un porcentaje del sueldo de los asalariados garantizados por el Estado. Por ese mismo camino se masificó la producción de videos digitales, que les entregó a los ciudadanos del mundo la posibilidad de editar videos, no gracias a un sistema de capacitación estatal centralizado en el SENA, sino al desarrollo tecnológico de las aplicaciones móviles que lo hacen extremadamente fácil, desde cualquier celular y a costo cero, financiado por un modelo de negocio basado en el manejo de datos y publicidad.

Al ver estos servicios a los que pueden acceder y la prosperidad material que han traído las empresas, una parte de la ciudadanía se pregunta, y con mucha razón, si no es mejor que el gobierno, antes que ayudar, establezca un entorno (regulatorio, laboral y tributario) que les permita a las empresas ayudar a todos.

La llegada a Colombia de más empresas es una gran noticia, sobre todo en el mercado de telefonía móvil. En una investigación publicada en el Quarterly Journal of Economics, el profesor Robert Jensen encuentra que la entrada de los servicios de telefonía en Kerala, un estado en India, aumentó significativamente los ingresos de los pescadores de la zona y redujo el precio del pescado a los consumidores. La razón es que el producto que antes se dañaba por no encontrar un comprador pasó a ser una venta exitosa. La iniciativa privada redujo la pobreza, el hambre y el impacto al medio ambiente.

Hoy el 40% de Colombia no tiene acceso a internet móvil, buena parte de ellos restringidos por los precios, que todavía no llegan a su capacidad de pago. Esas personas, como decía Amartya Sen, son tan pobres que ni pueden acceder a los mercados que reducen la pobreza (por paradójico que suene). La entrada de un gran competidor de precios bajos significa que muchos de ellos empezarán a participar y, al igual que en otras partes, la iniciativa privada mejorará la calidad de vida de los ciudadanos.

@tinojaramillo, martin.jaramillo@email.shc.edu

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