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Corrupción en el gobierno Petro, la desazón suprema

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Mateo Duarte del Castillo
27 de febrero de 2026 - 12:00 a. m.

“¡El Líder es bueno, el Líder es bello, no hay voluntad, olvídate de ello!"

 La secta Simpson (temporada 9, episodio 13

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El titular de una nota que informaba, en enero de este año, sobre el despido injustificado de una trabajadora del DAPRE es bien ilustrativo: “En Palacio toca andar con cuchillo”. Este testimonio ilustra la traición y el destino de quienes hicieron carrera en la oposición y que, al llegar al poder, terminaron siendo peores que aquellos a quienes señalaban.

Los casos de personas que no veían la hora de que se les terminara el contrato con algún ministerio o entidad gubernamental porque les tocó trabajar/lidiar con personas recalcitrantes, improvisadoras y tóxicas, las cuales una vez probaron el poder se inflaron y enloquecieron, son numerosos. Adiós ética, adiós ideales progresistas, adiós decencia, adiós a todo, ahí están los casos de Bonilla, Velasco, Carlos Ramón González, Roa, Olmedo López, Sneyder Pinilla, Sandra Ortiz, Juliana Guerrero, César Manrique… y los que faltan.

Y hasta ahora que se empezó a jalar la pita aparecen casos de corrupción probada en instituciones (UNGRD) y otras donde parece que ocurrió el mismo saqueo: FOMAG, Findeter, COP 12 billones ue estarían perdidos o con irregularidades en proyectos de paz, COP 6 billones en irregularidades en 24 EPS, pero sus directores dicen que la ciudadanía “debe cuidarlas y protegerlas”; ¿cuidarlas como de qué, si ya las saquearon?

El bendito incremento al salario mínimo fue, simplemente, la manera más descarada de comprar unas elecciones disfrazada de bienestar general. Amigo(a) petrista, me surge una pregunta entonces, su ¿”digna rabia, el pueblo no paga la corrupción, no pasarán” y demás consignas en anteriores gobiernos resultaron costando COP 327.405 (23,7 %)? Eso parece, ante su silencio por los numerosos casos de soborno, malversación, nepotismo y despilfarro en estos cuatro años. Se vendieron por un plato de lentejas; la dignidad, creo, costaba un poquito más.

El único mea culpa que recuerde por parte del presidente fue en una instalación del Congreso donde pidió perdón por nombrar a Olmedo; de ahí en adelante, solo se ha puesto a defender sus funcionarios salpicados en sendos casos de robo al estado, con los argumentos de que al menos en su gobierno no asesinaron a 6.402 jóvenes, y que los delitos de corrupción fueron peores en los gobiernos anteriores. Ya, queda uno más tranquilo con esas excusas.

Petro sacó a las castas que ostentaban el poder hace siglo y medio y en cambio colocó a su gente; ahora son las castas de izquierda las que saquean, ¿de eso se trataba el cambio? A la famosa base del 40 % que tiene la izquierda no le importa nada de lo anterior, empezando por la orden directa del presidente de no creerles nada a los “medios hegemónicos”, y en cambio, sí tragarse entero y sin chistar lo que dice RTVC (también conocido como Tele Petro), donde todo lo que hace su líder es perfecto e histórico, y continuando con una cosa muy colombiana de votar por alguien esperando que, “si roba, que robe poquito, pero que haga algo por nosotros”.

Muchos queríamos que el país fuera distinto y vean, resultó la misma corrupción que nos han costado COP 1 billón comprobado, y bajo sospecha entre COP 6 y 12 billones; eso da mucha ira, porque es gente que bogaba por principios parecidos a los de uno, libertades individuales, pro-legalización de aborto y las drogas, etc.; entonces se llega a la desoladora pregunta, ¿en quién se confía ahora?

¿Si el poder pudre a todo el que lo logra obtener, por quién votar?

Horrible y triste conclusión podría ser en este punto la que dijo varias veces Antonio Caballero, “La izquierda una vez llegada al poder se convierte en derecha, porque el poder ES la derecha y la izquierda más bien debería tener el papel de crítica, censura y control político”. Y se le da la razón al difunto columnista, cuando vimos al prófugo Carlos Ramón González bailando el trencito desde el exilio, con una circular roja de Interpol encima, porque fue la confirmación: el cambio sí llegó, pero llegó burlándose de nosotros, moviendo las caderas como diciéndonos, ahí tienen su hijuep… cambio pintado. Y esa imagen aún produce, repito, ira porque antes solo lo hacía gente de derecha, cuando estaba en el poder.

Mateo Duarte del Castillo

Por Mateo Duarte del Castillo

Realizador audiovisual con especialización en TV periodística y documental; investigador senior en proyectos de investigación con la Universidad Nacional de Colombia, asistente de investigación en TV cultural (Ministerio de Cultura) y asistente de producción en TV cultural con el maestro Omar Rincón.
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Alberto Rincón Cerón(3788)Hace 6 minutos
Magnífica. Gracias.
Mauricio Murcia(05056)Hace 36 minutos
Corrupción hay y a habido siempre pero no es tan escandalosa como usted dice el país está mejor y es para todos
Felipe Cox(18091)Hace 39 minutos
Certero. La predicada superioridad moral es puro cinismo. La izquierda quedó muy mal en su debut. Y Petro se cree mucho pero le falta pelo pa’ moño. Sigo a la izquierda pero muy al borde. Este botín se lo llevó la izquierda con las mismas prácticas corruptas de la derecha. Ósea que no hay de donde hacer un caldo.
Felipe Cox(18091)Hace 39 minutos
Certero. La predicada superioridad moral es puro cinismo. La izquierda quedó muy mal en su debut. Y Petro se cree mucho pero le falta pelo pa’ moño. Sigo a la izquierda pero muy al borde. Este botín se lo llevó la izquierda con las mismas prácticas corruptas de la derecha. Ósea que no hay de donde hacer un caldo.
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