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Con la constituyente, ¿hacia dónde nos pretenden llevar?

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Mauricio Botero Caicedo
05 de abril de 2026 - 05:06 a. m.
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“La vieja práctica de los tiranos es usar una parte del pueblo para tener sometida a la otra parte”; Thomas Jefferson.

Haciendo caso omiso a que la Constitución de 91 ofrece mecanismos suficientes de reforma, convocar a una constituyente no responde a una necesidad jurídica sino a una decisión política. Como lo han dejado saber analistas como Humberto de la Calle, una constituyente sin un temario previamente delimitado puede terminar sustituyendo integralmente la Constitución. Para Therry Ways, la idea de que el país necesita ser refundado parte de un diagnóstico exagerado de crisis y termina justificando cambios más amplios de lo necesario. Los promotores de esta constituyente tratarán de mimetizar sus verdaderos objetivos, pero si una constituyente permite al Ejecutivo definir reglas, actores y límites del sistema, esta concentración de autoridad necesariamente fracturará casi de manera irreversible la democracia liberal tal como la conocemos. Cuando las reglas de juego dejan de ser estables, cuando se amplíen los márgenes de acción del Ejecutivo, cuando los contrapesos como el poder legislativo y el judicial dejen de ser efectivos, lo que se está edificando es una dictadura constitucional. ¡No es un riesgo potencial, sino real y tangible!

El reconocido jurista y expresidente de la Corte Constitucional, Manuel José Cepeda, expresa sus temores sobre la constituyente en la que, al no haber una agenda de temas, la iniciativa ni tiene parámetros claros, ni busca construir consenso: “Se elegiría una asamblea cuya competencia es ilimitada en cuanto a la organización y la distribución del poder, al punto que podría extenderse el periodo del presidente y establecer la reelección presidencial indefinida”. Cepeda igualmente resaltó que el proyecto “no incluye controles políticos ni parámetros de legitimidad democrática, lo que podría llevar a derivas autoritarias (…) el proyecto de ley tiene graves problemas de inconstitucionalidad: omite regular el sistema electoral, introduce una especie de corporativismo social contrario al pluralismo democrático, desconoce el principio de indivisibilidad de la soberanía popular, y delega en el presidente la fijación de reglas de juego que competen al Congreso”.

Al otorgar al Ejecutivo la facultad de reglamentar quiénes serían los constituyentes y cómo participan (el corporativismo es una característica fundamental de las constituciones de corte fascista que organizan la representación política por grupos funcionales o sociales, no solo por individuos) la constituyente de Petro el Pacto Histórico y ¿Cepeda? haría “trizas” el principio de que todos los colombianos somos iguales y que todos tenemos derecho a nuestro voto que no puede pesar sobre el voto de otro. Es exactamente la advertencia que hacía Jefferson sobre el peligro de usar una parte del pueblo (escogida a dedo), para mantener sometida la otra parte.

Apostilla. La portada de la revista Semana reseña una trama de corrupción en Invías que involucra la compra del apoyo político de más de treinta congresistas. Todo parece indicar que es una copia más nauseabunda y burda que la corruptela de la UNGRD.

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Luis Carlos Cortés(m2w9y)05 de abril de 2026 - 06:47 p. m.
Es posible que el Sr. Petro busque por medios populares lo que el Sr. Uribe consiguió comprando congresistas, por eso personalmente me opongo a una constituyente sin un tema y una conformación previa y ampliamente conocida. Pero de ahí a desconocer que la Constitución requiere una reforma que le corrija vicios que quedaron establecidos en ella, hay una diferencia bien grande.
Mario Giraldo(196)05 de abril de 2026 - 05:16 p. m.
Suposiciones.... igual puede uno escribir un argumento a favor de la constituyente... lo cierto es que la constituyente les causa espanto a aquellos que se enriquecen con la actual concentración de poder. Y así debe ser.
PEDRO CASTIBLANCO REYES(85266)05 de abril de 2026 - 04:44 p. m.
la palabra democracia solo es util a la extrema derecha cuando sirve a sus fines, una constituyente es la maxima expresion de la democracia cuando el status quo se opone a las indispensables reformas sociales que clama toda una Nacion.
Eduardo Sáenz Rovner(7668)05 de abril de 2026 - 04:38 p. m.
¡Y pensar que Múnera dejó un adefesio constituyente en la UN donde lo académico sobra! Y no es que Peña sea mejor. No en vano dicen que la UN es un reflejo del país.
Alfredo Manrique Reyes(08585)05 de abril de 2026 - 04:31 p. m.
La Constitución de 1991 dejó desafíos estructurales: persistencia de la impunidad; Congreso bicameral con incentivos de reelección indefinida y captura; debilidad en resultados del control y vigilancia; insuficiente reconocimiento de los derechos de la naturaleza; y centralismo que reproduce profundas inequidades territoriales y limita la autonomía regional; preponderancia del ejecutivo...etc
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