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El imaginario “gabinete en la sombra”

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Mauricio Botero Caicedo
06 de septiembre de 2026 - 05:06 a. m.
“Absolutamente ninguno de estos personajes del 'gabinete de la luz' ha brillado con luz propia”: Mauricio Botero Caicedo.
“Absolutamente ninguno de estos personajes del 'gabinete de la luz' ha brillado con luz propia”: Mauricio Botero Caicedo.
Foto: Archivo Particular
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Con las mismas personas que con su torpe manejo de salud, seguridad y gasto incontinente arrasaron con el país, Petro, con un gabinete imaginario y exento de toda institucionalidad, pretende fiscalizar las políticas públicas del gobierno de De la Espriella. Siguiendo el ejemplo del badulaque de AMLO en México, el expresidente explicó: “Este no es un gabinete en la sombra, (…) es un gabinete en la luz”. No aceptando la patente mediocridad de los resultados en los cuatro años que gobernaron, y convencido su jefe de su superioridad intelectual y moral, el aspecto más peregrino del tal gabinete es que hoy anhelan convencer a los colombianos que tienen la estatura moral y las aptitudes intelectuales para señalarnos cómo se debe gobernar. Petro le dejó saber al país que, tanto el discurso como los escogidos (con la excepción de Clara López), todos fueron seleccionados a dedo por él: Felipe Harman de la ANT; Daniel Rojas en Educación; Gustavo Bolívar, en DPS; Jaime Dussán, Colpensiones; Andrés Camacho e Iréne Vélez, después de Minas; Germán Ávila, Hacienda; Juan David Correa, Cultura; Antonio Sanguino, Trabajo; y la Corcho y Jaramillo en Salud. Amalgama de ujieres y mensajeros que se limitan a interpretar los deseos y las instrucciones del “iluminado”, ninguno, absolutamente ninguno de estos personajes del “gabinete de la luz” ha brillado con luz propia: todos han sido escogidos, no por sus competencias o conocimiento del sector al que fueron asignados, sino por sus sesgos ideológicos y capacidad de hincarse sumisamente ante los deseos del gran jefe. Todos son lo que en su día Jorge Eliécer Gaitán tildaba como “los mesmos con las mesmas”.

Lugar singular en el tal gabinete en la sombra es el del prestidigitador financiero Germán Ávila, cuya portentosa habilidad maquillando cifras trasciende las fronteras y que, según el exministro Mauricio Cárdenas, no sólo deja un hueco fiscal de casi 40 billones de pesos (principalmente en costos financieros no contabilizados), sino que sobreestima la meta del recaudo en otros 40 billones. Difícil aceptar que este colosal desfase fue exclusivamente producto de la ignorancia y no de expresa manipulación.

En 1494, en su libro Ship of Fools (Nave de los necios), el autor Sebastián Brant relataba una nave, cargada de necios, locos y pecadores, a punto de hundirse. No obstante estar el capitán y tripulación convencidos de que sabían cómo navegar, el naufragio de la nave era inevitable. Capítulo aparte en este culebrón merece Iván Cepeda, aprendiz de grumete que se limita a enrollar los amarres mientras que el capitán consulta las cartas de navegación. En el “gabinete de la luz”, Cepeda quedó relegado a ser algo menos que un objeto decorativo.

Apostilla. Incapaz de refutar los argumentos del representante Daniel Briceño, la representante Mafe Carrascal lo tilda de “básico e insulso”. Haciendo óbice de los calificativos majaderos, lo que suena ridículo es la acusación que la Carrascal hace sobre las “granjas de bots” al servicio de Briceño. Maestros en el arte de propaganda política, nunca en la historia un gobierno como el que acaba de pasar ha abusado más de RTVC y las “bodeguitas” para inclinar la opinión pública a su favor. Caso clásico de un(a) burro(a) hablando de orejas.

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