Dinamarca tenía uno de los sistemas de producción de combustibles fósiles y generación de electricidad con mayor consumo de carbono en Europa y en el mundo. Según el portal ExpkNews, “Danish Oil and Natural Gas (DONG), la empresa estatal, emitía un tercio de las emisiones de dióxido de carbono del país. En 2009, DONG lanzó una campaña para reinventarse completamente como una compañía de energía renovable de arriba a abajo con el nuevo nombre Ørsted. Para el año 2025, dos años después del cierre de la última planta de carbón de Ørsted, la energía verde representará el 99 % de la producción de la empresa, mientras que la intensidad de las emisiones de CO2 caerá en un 98 % del nivel de 2009.” Para que el lector tenga una mejor idea de cómo el mercado valora las empresas “sucias” vs. las “limpias”, la acción de DONG en octubre del 2018 tenía un valor de 400 coronas. Hoy ese valor es tres veces más: 1.200 coronas. En cambio, en estos tres años la acción de Ecopetrol, que alcanzó su precio más alto en la Bolsa de Nueva York en octubre de 2018 (US$26,66), se ha desplomado en un 55,06 % a US$11,98.
Desde hace muchos años he insistido en la necesidad de transformar Ecopetrol en una empresa de energía. En 2017, en la revista Dinero, propuse: “Pero posiblemente el principal cambio que debe estudiar, analizar e implementar Ecopetrol es evolucionar pasando de ser una empresa petrolera a ser una empresa energética, incluyendo la generación, transporte y distribución de electricidad. El hacerlo necesariamente va a implicar una serie de cambios fundamentales en el objeto social, en el modelo de negocio, en la estructura gerencial y productiva, en la plantilla, y en toda la organización. Bien haría Ecopetrol en estudiar el caso de la Compañía de Petróleo y Gas de Dinamarca (DONG), que según un reciente informe del Wall Street Journal ha decido abandonar todos sus negocios de hidrocarburos para dedicarse exclusivamente a la generación eléctrica a través de energías limpias. No hacer ningún cambio y seguir el rumbo actual implica que Ecopetrol correrá la misma suerte de Telecom. ¡Ojalá que los accionistas dentro del Gobierno, la administración de la empresa y el poderoso sindicato se den cuenta de que cuanto más rápido se hagan los ajustes, más son las posibilidades de sobrevivir!”. Como era de esperarse, en Ecopetrol, empresa tan arrogante como suficiente, las sugerencias en su día no tuvieron eco.
Pocos ponen en duda que el combustible del futuro es la electricidad. Para una empresa que aspire a ser relevante en el sector de la energía, el no estar en el negocio de la electricidad no es una opción. Si Ecopetrol no le da un giro a su modelo de negocios, su valor en el mercado en menos de una década se acercará a cero y las posibilidades de atraer capital o endeudarse en el exterior también serán casi inexistentes. Por eso la reciente decisión de la junta directiva (con la asesoría de Bancolombia y HSBC) de entregar una oferta no vinculante por el 51,4 % de las acciones de ISA no solo es del mayor valor estratégico, sino el primer eslabón para la supervivencia. En caso de concretar el negocio con ISA, sería ideal aprovechar la coyuntura, como lo ha sugerido un director, para cambiarle el nombre de Ecopetrol a Ecoenergía: Empresa Colombiana de Energía.