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Cien años separan a Henry Ford de Elon Musk, pero la principal coincidencia es que ambos han sido pioneros en el sector automotor. Ford introdujo la línea de ensamblaje reduciendo el tiempo de producción del Modelo T de 12 horas a 90 minutos; y en una medida audaz, dobló el salario de sus obreros a 5 dólares diarios, convirtiendo a sus empleados en clientes. Elon Musk transformó una pequeña empresa de vehículos eléctricos en un conglomerado que en el 2024 vendió 1,8 millones de carros. Tesla, a pesar de la caída en el precio de su acción, sigue siendo la firma automotriz más valiosa del mundo. La enorme contribución de Musk, aparte de las innovaciones tecnológicas, es haber logrado que los vehículos eléctricos fueran opciones competitivas frente a los convencionales.
Otra semblanza es que, con 100 años de diferencia, ambos pioneros enfrentaron serios problemas en sus empresas. En 1925, el Modelo T había envejecido y, al no dar alternativas de modelos y colores (‘escoja el que quiere, siempre y cuando sea negro’), le permitió a la General Motors, que sí ofrecía variedad (modelos y colores diferentes, diseños modernos, opciones para cada bolsillo y gusto), superar a Ford en ventas. Tesla hoy enfrenta dura competencia en los carros eléctricos, especialmente de los chinos. Mientras que Tesla se ha concentrado en el segmento premium, BYD tiene una oferta diversa que va desde modelos por debajo de 12.000 dólares, hasta camionetas y buses de lujo. BYD tiene la ventaja adicional de producir sus propias baterías y de haber implementado en los mercados emergentes una poderosa red de distribución.
Tanto Ford como Musk emprendieron proyectos fantasiosos. En 1928, Ford se embarcó en un ambicioso y utópico proyecto en la Amazonia brasileña: construyó una ciudad llamada Fordlândia para cultivar el caucho que se usaba en sus vehículos. Con una inversión entre 500 a mil millones de dólares a precios de hoy, Ford pretendió imponer en la selva el “American way of life”, fracasando por diversos factores como su abismal desconocimiento sobre la agricultura y las enfermedades tropicales, la resistencia de los trabajadores, y la imposibilidad de adaptar los modelos industriales a la naturaleza amazónica. En Marte, Musk tiene grandiosos planes de minar recursos, generar energía solar, producir oxígeno, cultivar alimentos en invernaderos presurizados y construir infraestructuras con robots. ¿Correrá el proyecto marciano de Musk la misma suerte de Fordlândia?
En el anverso de la moneda, Ford y Musk también tienen una faceta oscura: Ford publicó teorías conspirativas antisemitas a través de su periódico The Dearborn Independent. A Musk se le acusa de permitir en su empresa X que se difundan confabulaciones, nacionalismos extremos y retórica antiinmigrante. La figura pública de Musk es cada día más polémica, lo que ha llevado a un descenso importante en las ventas de Tesla en China y Europa. Pero indistintamente de sus defectos, los logros de estos dos visionarios son deslumbrantes: Ford masificó el auto con gasolina y Musk masificó el carro eléctrico.
Apostilla: Descomunal el sapo que le tocó tragarse a la Muhamad, batracio digestible exclusivamente por una ambición sin principios.
