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Pocas aseveraciones tienen más resonancia entre los incautos que Venezuela, al tener las mayores reservas de petróleo del mundo, es un país rico, inmensamente rico. Lo que no muchos entienden es que casi la totalidad de estas reservas son crudos pesados, de muy compleja extracción, transporte y refinación. El crudo venezolano no solo hay que extraerlo, sino calentarlo, diluirlo, mezclarlo, bombearlo, transportarlo y refinarlo, labores que por supuesto se pueden hacer, pero a un costo sustancialmente superior a aquel de los petróleos “dulces” del oriente medio, los del fracking en EE. UU., y los del mar del Norte. Venezuela, que tiene una sólida clase emprendedora, es muy rica, pero no por sus reservas de petróleo: aparte del enorme potencial turístico y agrícola, el subsuelo venezolano alberga vastas reservas de hierro, oro, coltán y diamantes, principalmente al sur del río Orinoco, en el estado Bolívar.
El Financial Times afirma que el costo de devolver a Venezuela a su esplendor petrolero es prohibitivo: “Petróleos de Venezuela estimó en 2021 que se necesitarían 77.600 millones de dólares para restablecer la producción a los niveles de 1998, incluyendo 7.600 millones de dólares para oleoductos y terminales. Para una recuperación más amplia, las estimaciones sugieren que se pueden necesitar 200.000 millones de dólares para poner la industria a flote”. Forbes afirma que el valor teórico de los 330.000 millones de barriles de petróleo venezolano bajo tierra son 18 billones de dólares: “Para ponerlo en contexto: el PIB nominal de Estados Unidos es de 32 billones de dólares y el PIB global de 128 billones”. Eso significa que las reservas probadas de petróleo en Venezuela equivalen al 60 % del PIB de EE. UU. y el 14 % del PIB mundial. La capitalización bursátil combinada de Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Nvidia, Meta Platformas y Tesla, señala Forbes, se ubica hoy entre 18 y 20 trillones de dólares.
Hoy el mundo enfrenta una realidad y es que hay más oferta de petróleo que demanda, aun teniendo en cuenta las serias limitaciones que tiene Rusia (el tercer productor de mundo) para colocar su crudo. Los expertos calculan que antes del 2030 se llegará a la “demanda pico” del petróleo y que durante dos o tres décadas esta demanda (y obviamente el precio que hoy ronda los 60 dólares el barril) estará disminuyendo. Por más retórica e hipérbole que se hable, la realidad es que las energías alternativas, la eficiencia y la electrificación les han puesto un techo estructural a los fósiles. ¡Si el costo de extraer el petróleo de Venezuela se acerca a este techo, no va a valer la pena extraerlo, punto!
Apostilla 1. Trump, Petro y Delcy, al acordar perseguir a los narcoterroristas del ELN en ambos lados de la frontera, lo que han hecho es que los elenos nuevamente exijan un “acuerdo nacional” para imponer una agenda política por medio de los fusiles. ¿Dónde está la extrema izquierda, con Cepeda a la cabeza, exigiendo reanudar el diálogo perpetuo con los elenos, grupo que lleva 62 años secuestrando, extorsionando y traficando droga?
Apostilla 2. Objeto de insultos, cercos e intimidaciones por los fascistas de la extrema izquierda, poderosa razón para votar por Daniel Briceño a la Cámara.
