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La cigarra y la hormiga es una fábula de Esopo en la que aparece una cigarra que al venir el invierno se encuentra desprovista de alimento y acude a pedirlo prestado a su vecina la hormiga. Ésta le niega el préstamo y le recrimina no haber hecho acopio de alimentos.
El pasado jueves 27 de noviembre, por solicitud de Venezuela, se reunió en Viena la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que enfrenta una coyuntura inesperada: una tenaza en la que la oferta mundial del crudo y del gas ha aumentado y de manera simultánea la demanda ha disminuido.
Para el autor de esta nota, dicha reunión se puede asemejar a la fábula de Esopo. Las hormigas son Arabia Saudita, Kuwait, Catar y los Emiratos. Entre los cuatro tienen reservas líquidas de 2,5 billones de dólares, cifra que les permite afrontar un invierno que se presenta en una menor demanda del crudo aunada a una baja en los precios. Adicionalmente, el umbral de precio que estos países hormiga necesitan para cubrir sus compromisos presupuestales es bastante más bajo que el de los países cigarras. Las hormigas, con precios de 60 dólares el barril, no tienen serios problemas presupuestales.
Entre las cigarras está Irán, cuna del imperialismo islámico, que ha disfrazado su bajísimo nivel de competitividad y deplorable productividad con unos ingresos extraordinarios por el petróleo, pero que necesita un precio de crudo de 135 dólares el barril. Otro cigarra es Nigeria, la nación más corrupta del mundo que, para sostener la caña, necesita un precio por barril de 140 dólares. Finalmente está nuestro vecino, la República Bolivariana de Venezuela, a la que el semanario The Economist acusa de tener la economía peor manejada del mundo. El caso de Venezuela es terminal y si no es por la respiración boca a boca que los chinos les dan a los chavistas, ya hace muchos meses hubiera Venezuela entrado en cesación de pagos.
Las cigarras en Viena pretendían que las hormigas les dieran comida. Es decir, que la OPEP acordara disminuir su producción buscando que los precios del crudo se recuperen. Las hormigas son reacias a estas medidas por múltiples razones: 1. No necesitan angustiosamente la plata. 2. La experiencia muestra que mientras las hormigas disminuyen su producción, otros productores (muchos de los cuales no pertenecen a la OPEP) les arrebatan los mercados. 3. Las cigarras suelen ser unas tramposas que no cumplen lo acordado. 4. Los países árabes (hormigas) están hartos de la prodigalidad, la incompetencia y la manifiesta corrupción de las cigarras.
En Viena, las cigarras no lograron absolutamente nada. La OPEP decidió este jueves en Viena no rebajar su producción, pese a la presión de las cigarras para aprobar un recorte que ayude a detener el desplome de los precios. ¡El fin de la OPEP como cartel no está lejano!
Apostilla: El Estado colombiano es simultáneamente cómplice y verdugo. Por un lado manda a la canciller a Caracas a respaldar a Maduro en los esfuerzos que ha hecho el venezolano para que el cartel de la OPEP limite su producción. Paralelamente, la Superintendencia de Industria y Comercio persigue a todo aquel que, sospecha, forma parte de un cartel, amenazando con multas y cárcel a los presuntos implicados. Que la OPEP busque defraudar al consumidor le parece loable al Estado colombiano, pero que el empresario haga lo mismo, le parece repugnante. ¿Alguien me la baraja?
