Mientras que permanezcan los chavistas en el poder en Venezuela, y no haya cambio de gobierno, los colombianos podemos tener la certeza de que no vamos a tener paz. Y no vamos a tener paz porque el gobierno de Maduro alimenta casi la totalidad de los conflictos armados que durante décadas han ahogado en sangre nuestra nación. Las cuatro principales formas en que los chavistas, con premeditación y alevosía, perpetúan nuestras confrontaciones son las siguientes:
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-Por medio del “Cartel de los Soles” (nombre que se utiliza para describir a todos los funcionarios venezolanos involucrados en el narcotráfico), que ha convertido a Venezuela en el principal destino de cocaína a Europa y ha contribuido al escandaloso renacer del narcotráfico. Según el prestigioso centro de análisis InSight Crime, “Maduro, en lugar de hacer a un lado a los militares acusados de narcotráfico, los ha ascendido a los más altos cargos, quizá calculando que si el régimen cae ellos serán los que más tengan que perder y, por consiguiente, harán lo máximo posible para preservar al régimen, y a su cabeza”.
-Por medio del saqueo del Arco Minero del Orinoco (AMO), donde yacen unas de las riquezas minerales más importantes del mundo, Maduro ha contribuido a enriquecer a los bandidos. En alianza con el Eln, los chavistas explotan estas reservas y cobran vacunas para permitir la salida de oro, uranio y coltán, repartiéndose con los narcoterroristas las pingües utilidades.
-Haciéndose el loco, Maduro ha armado a buena parte de los grupos ilegales que operan en Colombia. Javier Tarazona, director de “Redes”, aseguró que esta organización estableció que, con el beneplácito de la cúpula militar venezolana, se incentiva el tráfico de armas, trueque de material bélico de las Fuerzas Armadas venezolanas (incluyendo fusiles y cohetes de tierra-aire) por coca colombiana.
-Permitiendo que el Eln y algunas disidencias de las Farc se consoliden como la mayor amenaza a la paz en Colombia. Maduro ve al Eln como “el brazo armado de la revolución”; y estos terroristas utilizan a Venezuela como su base de operaciones y entrenamiento, de refugio, guarida y de esparcimiento. El Eln en Venezuela tiene cinco emisoras que operan en seis estados del país, en cerca de 49 municipios, todas avaladas por el gobierno de Maduro. Igualmente, este grupo terrorista adelanta actividades de adoctrinamiento y proselitismo en las escuelas venezolanas. Informes de inteligencia de al menos tres países aseguran que el Eln, a cambio de tener santuario, también está entrenando a las células insurgentes que defenderían el régimen de Nicolás Maduro, en caso de que su eventual salida del poder tenga un desenlace violento.
Apostilla. En relación con el parque El Japón, la ex primera dama Nohra Puyana de Pastrana fue malinterpretada, ya que ella hizo referencia a que el dinero para construir mobiliario urbano en dicho parque se podía invertir en otros lugares de la ciudad donde se pudiera aprovechar más. Como bien lo reseñaba un reciente artículo de la revista Semana, “no es justo” que se le señale a Nohra de discriminar a los más vulnerables: pocas personas en el país han contribuido más al bienestar de los menos favorecidos que la ex primera dama, que, con discreción y sin protagonismos, impulsó y continúa apoyando sin descanso diversos proyectos benéficos. Su labor después del terremoto de Armenia ha merecido los más altos elogios en los ámbitos nacional e internacional.