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En El Tiempo del pasado 10 de septiembre, el columnista Thierry Ways afirmaba: “Existe en internet un postulado informal llamado ley de Godwin, que dice que, tarde o temprano, en cualquier discusión en línea alguien termina haciendo una comparación con Hitler o con el nazismo. Se dice además que quien use ese recurso argumentativo —llamado a veces reductio ad Hitlerum, por analogía con el reductio ad absurdum de las clases de lógica— pierde inmediatamente la discusión y merece ser ignorado, por exagerado o por facilista”.
Es lamentable que The New York Times y El País, de España, que pudieran llegar a ser dos de los principales periódicos del mundo, tengan que acudir a lo que Ways denomina reductio ad Hitlerum (o reductio ad fascium). Al publicar noticias sobre las elecciones en Suecia e Italia, en vez presentarlas de manera veraz y objetiva, lo primero que señalan ambos diarios es que los partidos que estarán formando coaliciones para gobernar a Suecia y a Italia tienen “raíces neonazis” o están “enraizados en el fascismo”. Si la extrema izquierda hubiera ganado esas elecciones en Suecia o Italia, con absoluta certeza ni The New York Times y ni El País hubieran mencionado que los zurdos, como casi la totalidad de los partidos de extrema izquierda a escala mundial, tienen “raíces neocomunistas” y están “enraizados en el totalitarismo”.
En reciente columna afirmábamos que en el 2019, por 535 votos a favor, 66 en contra y 52 abstenciones, la Unión Europea situó oficialmente al comunismo al mismo nivel que el nazismo, afirmando textualmente que “ambos regímenes cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones, y fueron los causantes de una pérdida de vidas humanas y de libertad a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la humanidad”.
Todo parece indicar que, aparte de Putin, que justifica su agresión a Ucrania tildando al Gobierno de Zelenski de neonazi, el presidente Petro también aplica la ley de Godwin cuando, en su discurso en la ONU, afirmó: “Si observan que los pueblos se llenan de hambre y de sed y emigran por millones hacia el norte, hacia donde está el agua, entonces ustedes los encierran, construyen muros, despliegan ametralladoras, les disparan. Los expulsan como si no fueran seres humanos, quintuplican la mentalidad de quien creó políticamente las cámaras de gas y los campos de concentración, reproducen a escala planetaria 1933. El gran triunfo del asalto a la razón”. Como comenta el analista Mauricio Reina, en Portafolio, “eso de comparar a los países desarrollados con los nazis ya no es solo un exceso retórico sino que se convierte en un explosivo postulado de política exterior. ¿Cuántas cancillerías habrán tomado nota?”.
Apostilla 1. Quien escribe esta nota rechaza la muralla de Trump en la frontera con México, pero es preferible una muralla que no deja entrar a una que no deja salir, como la de Alemania Oriental en su día.
Apostilla 2. Biden entrega a los narcotraficantes Franqui y Efraín Campo Flores, sobrinos de Cilia Flores, la primera dama de Venezuela. Los sobrinos se vienen a reunir con sus primos Yosser, Walter y Yoswal Gavidia Flores, hijos de Celia. ¡Es una hermosa familia que una vez reunida podrá planear novedosos emprendimientos en el comercio internacional!
