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6 Feb 2022 - 5:30 a. m.

Piketty descubrió el agua tibia

Si usted quiere moverle la aguja a un progre, la sola mención del francés Thomas Piketty es suficiente. Dicha alusión, añadida a la credulidad innata del progre, hacen funcionar sus glándulas salivares cerebrales y a despertar sus neuronas (si es que las hay). La conclusión central del economista francés sobre la desigualdad es si r >g, donde r es el retorno sobre el capital y g es la tasa de crecimiento de la economía, la humanidad está condenada a que los capitalistas ricos obtengan recompensas que van permanentemente en aumento, mientras que los pobres se van quedando relativamente atrás. Para la economista estadounidense Deirde McCloskey, “los argumentos de Piketty son concluyentes siempre y cuando los supuestos en los que se basa sean verdaderos, es decir, que solo la gente rica posee capital, que el capital humano no existe, que los ricos reinvierten sus retornos —nunca pierden su capital debido a la flojera o la destrucción creativa de otros—, que la herencia es el mecanismo principal y no la creatividad lo que hace subir g para el resto de nosotros, cuando da por resultado una r compartida una por todos nosotros, y que nuestra preocupación ética se refiere exclusivamente al coeficiente de Gini y no a la condición de la clase trabajadora”.

Para regocijo del progre, Piketty propone un “socialismo participativo” para “superar el capitalismo y la propiedad privada”. El objetivo es convertir la propiedad en “temporal” y “organizar una circulación permanente de los bienes y la fortuna”. Piketty es hoy también la cabeza de los llamados “Profetas del Apocalipsis”. Para el francés, si no se imponen de inmediato a nivel global impuestos cada día más progresivos, casi confiscatorios, llevando a que los grandes capitales paguen mayores tributos que los pequeños propietarios, el mundo está condenado a catástrofes inimaginables. McCloskey al respecto opina: “Durante una buena parte de la historia, desde 1800 hasta la actualidad, los pesimistas de la economía de izquierda han tenido pesadillas de terribles, terribles errores… Somos inmensamente más ricos en cuerpo y espíritu de lo que lo éramos dos siglos atrás. En el próximo medio siglo —si no matamos a la gallina de los huevos de oro con la implementación de esquemas de izquierda de planificación y redistribución, o de regímenes de derecha de imperialismo y guerra, como lo hicimos en todos los aspectos entre 1914 y 1989—, podríamos esperar que el mundo entero se parezca a Suecia o Francia”.

Finalmente, se debe exigir que todo progre que escriba sobre o cite a Piketty favorablemente debe ser obligado a leer hasta la última página los ladrillos, de cerca de 3.000 folios, que el francés ha escrito respaldando con cimientos de papier maché sus apocalípticas simplezas.

Apostilla 1. Me aparto radicalmente de los adjetivos utilizados por el candidato Rodolfo Hernández cuando afirma que “Roy Barreras es un mentiroso redomado, una prostituta ambulante”. Creo que el calificativo “taimado” en vez de “redomado” hubiera sido más apropiado, y utilizar la etiqueta “callejera” en vez de “ambulante” hubiese sido más indicado.

Apostilla 2. Antes de abordar el avión de regreso a París (según algunas fuentes inoficiosas), en un hermoso ademán Íngrid les mandó a decir a sus compañeros de la Coalición de la Esperanza, “va a vous faire foutre”. Estos gestos de aliento lo reconcilian a uno con la candidata que suele visitar a Colombia cada cuatro años.

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