15 Aug 2021 - 5:30 a. m.

¿Por qué se ceban contra la niñez?

El país no acaba de recuperarse del escándalo de hace unos años en el que el clientelismo se apropió de las necesidades de ocho millones de niños que asistían a 13.000 colegios en 1.103 municipios del país, cuando aparecen tres nuevas sinvergüencerías contra la niñez. En su día la Contraloría estimaba que en la primera podrían estar implicados cinco gobernadores, dos alcaldes, tres congresistas, seis exgobernadores y 52 exalcaldes. En una segunda tropelía, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) asevera que los niños y niñas víctimas de reclutamiento forzado por las Farc entre 1996 y 2016 no serían 6.230, como inicialmente se determinó, sino al menos 18.677, un 200 % más. Según la magistrada Lily Rueda, los tres grupos de conductas de las Farc son: violencia sexual y basada en género, desaparición forzada y homicidio, y tortura, tratos crueles, humillantes y degradantes. Huelga afirmar que la JEP no menciona el más cruel y cobarde de los crímenes de estos bandidos: utilizar a los menores como “carne de cañón” en los enfrentamientos con las fuerzas del orden.

Un tercer escándalo en contra de la niñez es el contrato buscando conectar 10.000 escuelas, adjudicado a la Unión Temporal (UT) Centros Poblados. Haciendo óbice de que para muchos conocedores del sector la UT Centros Poblados no tenía la solvencia, ni daba la seguridad que requería este ambicioso y necesario proyecto para el país, en diciembre del 2020 el analista Nicola Stornelli García afirmaba: “Esta es quizás una de las licitaciones mejor estructuradas del país en su historia reciente. La ministra Abudinen, al asumir el cargo y ver las bondades del proyecto, le dio su respaldo y la empujó hasta llegar a buen puerto. Podría haber puesto palos en la rueda. No era de su cosecha y, además, es un proyecto que nació en el gobierno anterior. Pero entendió, como buena provinciana, que ahí había una oportunidad de oro para llevarles conectividad a más de un millón de estudiantes de los más pobres del país. Conectividad que va a estar garantizada hasta el año 2031”. Nadie pone en duda que el contrato, como menciona Stornelli, fue una oportunidad de oro: no para la nación ni mucho menos para los estudiantes, sino para los contratistas que con toda la calma del mundo se embolsillaron como anticipo la suma de $70.000 millones.

En opinión de este columnista, lo que hay es una falla protuberante en los esquemas de contratación estatal que están mandados a recoger. Intereses ocultos —aun dentro del mismo Estado— han hecho que muchos contratos públicos no sean serios ni transparentes. El que exista una “fábrica de avales” hace necesario revisar todos y cada uno de estos instrumentos en el sector público para detectar cuáles son reales y cuáles son ficticios. Con todo el respeto hacia la señora ministra, creo que hay más posibilidades de que Gustavo Bolívar pague lo que debe que recuperar el anticipo a los presuntos defraudadores.

¿Qué hace que los clientelistas, sediciosos y tramposos se ceben contra la niñez? Una combinación de la vulnerabilidad de los explotados con la sevicia y cobardía de los explotadores.

Apostilla. Rompe el corazón volver a ver aquella valla en que aparecían juntos, como candidatos de los “Decentes”, Gustavo Petro a la Presidencia, Gustavo Bolívar al Senado y Bruno Díaz a la Cámara. Pensaría uno que es preferible que sigan robando entre ellos, antes de escogerlos para que se roben al país.

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