En Berlín, la semana pasada, Petro afirmó que “después de una gran noche neoliberal, le llamamos nosotros, neoconservadora, le dicen otros, que, por décadas, tres, cuatro décadas, ha dominado el mundo, fundamentalmente, a partir de este lugar geográfico, del derribo del muro de Berlín. El derribo del muro de Berlín trajo una oleada neoconservadora, una destrucción del movimiento obrero a escala mundial, un debilitamiento formidable y una pérdida, entonces, de valores de izquierda”. Oyendo el discurso pensaría uno que el muro fue construido para proteger a los alemanes orientales de las hordas de capitalistas salvajes que pretendían aniquilar una población que gozaba de libertad de opinión y de movimiento. Para aquellos que padecen de memoria selectiva, es oportuno recordar que en la Alemania Oriental (RDA) en 1989, año de caída del muro de Berlín, no solo no había libertad de expresión ni de movilidad, sino que el objetivo principal de la policía secreta Stasi era mantener al régimen en el poder por medio de represión, intimidación y terror. De los 16 millones de alemanes orientales, seis millones fueron espiados y fichados, 70.00 personas asesinadas, y a 250.000 más las pasaron por las cárceles de la RDA, este bastión de valores de la izquierda y cuna del movimiento obrero. En reciente artículo, la RTVE señalaba: “Con casi 100.000 agentes, la Stasi iba muy por delante de la temida KGB. Su máximo objetivo era controlar a todos los ciudadanos ante la más mínima sospecha de lo que llamaban ‘la desviación de la norma socialista’. ‘Aprendimos los entresijos del oficio, cómo poner escuchas, cómo interrogar a la gente, aprendimos a tratar a los informadores’, relata un antiguo oficial de la Stasi”. Pero no solo la Stasi contaba con 100.000 agentes, sino que tenía 300.000 espías que reclutaban entre la población a informantes no oficiales que normalmente incluían parientes, colegas y vecinos. La pregunta de fondo es si eso que llama Petro pérdida de “valor de la izquierda” y “destrucción del movimiento obrero” implicaba tener a 400.000 agentes espiando a sus ciudadanos. Por otra parte, ¿es ético hacer de lado el que más de 140 personas tratando de franquear el muro de Berlín fueron brutalmente asesinadas por los comunistas de la RDA?
Adicionalmente, haciendo abstracción de que el presidente Petro hiciera en Berlín gala de su nostalgia por la Unión Soviética, un craso error es equiparar la caída del muro de Berlín con el surgimiento del mal llamado “neoliberalismo”. Olvida el mandatario que las ideas neoliberales empezaron a tener fuerza en la década de 1970, cuando la estanflación y otros problemas económicos asociados a las políticas keynesianas empezaron a hacer agua. Fueron concretamente los gobiernos de Margaret Thatcher en el Reino Unido (1979-1990) y Ronald Reagan en Estados Unidos (1981-1989) quienes le apuntaron a políticas encaminadas a la reducción del Estado, las libertades individuales y al control estricto de la oferta de moneda para controlar la inflación.
Apostilla: Al salir el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, a la terraza el pasado 20 de junio, centenares de miles de manifestantes pusieron en serias dudas la existencia del matrimonio de los padres del burgomaestre. ¿Será que tiene documentos para desmentirlos?